El difícil oficio de remar a contracorriente

El Real Valladolid ha comenzado perdiendo en ocho de las doce jornadas disputadas hasta ahora, hecho que se acrecienta en los últimos partidos. Además, solo ha conseguido dejar la portería a cero en tres.

No hay nada más complicado en esta vida que tener que nadar contracorriente cuando las cosas se ponen feas. Ese típico momento en el que lo planeado no comienza como debería y toca intentar dar la vuelta a la tortilla. Exactamente la misma situación a la que ya parece haberse habituado el Real Valladolid después de doce jornadas de Liga, ya que ha comenzado perdiendo y ha tenido que intentar la remontada en ocho de ellas, en algunos casos con mejor resultado que en otros.

 

Y es que el Pucela parece especialista en complicarse la vida. Juan Ignacio Martínez ya ha explicado además por activa y por pasiva que le preocupa que el equipo encaje tantos goles, llegando a hacerlo público incluso en varias ruedas de prensa.

 

Por si fuera poco, el hecho de encajar tanto y tener que remontar se ha acrecentado en los últimos partidos, con la clara excepción de Vallecas en la que los blanquivioleta pasaron por encima del Rayo con un contundente 0-3. En la retina de todos los aficionados sigue el recuerdo de los choques ante Sevilla y Real Sociedad, en los que después de comenzar encajando dos goles el equipo logró la machada del empate.

 

Obviamente esas han sido las ocasiones en las que se comenzó perdiendo y que concluyeron con mejores resultados, pero no siempre ha habido final feliz. Con la ya nombrada salvedad de Vallecas, el Pucela encajó un tanto antes de poder marcarlo ante Almería, Barcelona y Málaga en los seis últimos partidos, además de frente a Sevilla y la Real. Antes, Levante, Atlético y Athletic hicieron lo propio. Ocho casos de doce. Está claro que al Pucela no se le da bien golpear primero.

 

El tema de los goles encajados es aparte, pero no por ello es menos preocupante. “No podemos meter tres goles en cada partido para conseguir ganar. O mejoramos en el aspecto defensivo o no tenemos nada que hacer”, decía JIM este viernes. Efectivamente, el Pucela lleva encajados dieciocho goles en doce partidos, lo que sale una cifra redonda de un gol y medio encajado por encuentro. Demasiados como para no andar rondando los puestos bajos.

 

La próxima cita, en Mestalla, no es precisamente la más idónea para comenzar a remontar el vuelo, pero está claro que al Pucela no le queda otra que apretar los dientes para que las alarmas de los puestos de descenso no vuelvan a encenderse.

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