El descaro de usar como propio el membrete del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Salamanca se enreda en la polémica de La Alamedilla por confundir lo propio con lo institucional y no saber separar Gobierno de partido.

Las elecciones municipales que se avecinan no van a ser el plácido paseo militar de hace cuatro años. Eso es algo que todo el mundo tiene claro a estas alturas. Quizás por eso los nervios empiezan a aflorar en algunos despachos de donde salen decisiones desquiciadas, impropias e inéditas. Solo así se puede entender la cascada de meteduras de pata que están protagonizando Alfonso Fernández Mañueco y su nutrido entorno. Eso o que ante la presión de verse al borde del precipicio ha llamado a rebato a todas sus huestes sin importarle el qué dirán.

 

En esta improvisada huida hacia adelante el alcalde está confundiendo lo propio con lo institucional, un síntoma neurótico peligroso tanto para él como para los ciudadanos. Aunque más que una señal parece un deje, mezclar partido y Gobierno, que logra ocultar tres años y medio de cada legislatura, pero que se desata cuando se trata de perpetuar el sillón. Ya le pasó hace cuatro años cuando, anunciado por los voceros adecuados, se postuló para alcalde desde el puesto de consejero; no le dolieron prendas para multiplicar visitas y hacer las primeras inversiones 'a distancia', aunque con dudoso resultado: su tarjeta de presentación fue la inútil y decrépita torre de fuego. Aunque de eso hablará otro día este rumorista.

 

Ahora toca hacerlo del uso partidista de los recursos de comunicación institucionales. El Ayuntamiento cuenta con un nutrido departamento de prensa que, visto lo visto, pagamos todos para disfrute del grupo popular. Varios puestos a dedo y otros de personal de confianza a cargo del presupuesto municipal. Pero las notas de prensa y convocatorias que distribuye rara vez guardan la neutralidad institucional y casi siempre huelen a equipo de Gobierno. De hecho, todavía no se ha visto una nota emitida con el membrete municipal desde el servicio de prensa defendiendo un tema del grupo socialista... a veces me pregunto si ese nombre ha llegado a salir (bueno, igual alguna vez a partir del cuarto párrafo).

 

Lo que sí se ha visto es cómo el PP utiliza los medios a disposición del Ayuntamiento para, por ejemplo, darle a la oposición un titular del siguiente tenor: "El PSOE impide la celebración de una jornada lúdica y cultural este sábado en La Alamedilla tras su reforma integral". Eso, con membrete del Ayuntamiento de Salamanca. Nunca antes se había visto, y a la oposición no le ha quedado más remedio que protestar.

 

El asunto es la reacción a la última equivocación del Ayuntamiento de Mañueco: organizar actos para, de tapadillo, inagurar una obra cuando no se puede. Resultado: prohibición por parte de la Junta Electoral de un evento con un tufo electoral de libro. No contento con haber publicitado al máximo la 'inocente' celebración, el equipo de Gobierno redondea el asunto culpando a la oposición con una nota emitida a través del buzón de prensa institucional. Y que algunos medios recogen al pie de la letra. 

 

Ese es el tercer pilar del montaje. Mientras, cuestiones como el coste que los actos extraordinarios va a suponer para el bolsillo de los ciudadanos queda en la bandeja de entrada pese al requerimiento de este mismo medio. Como otros muchos. Este rumorista ha llegado a pensar que son consultas de temas no noticiables, que estos de TRIBUNA se fijan en cosas que no interesan... pero luego las veo en otros medios con acceso a dependencias municipales y se confirma que no, que es solo una discriminación en el trato.

 

Esta situaciones, como otras muchas, se han ido recrudeciendo de seis meses a esta parte, mutando como el comportamiento del propio alcalde, que se multiplica en busca de vender con imágenes lo que no se ha hecho en cuatro años. Así ha ocurrido con el famoso díptico con los cuatro años de avances, oficialmente pagado con dinero del grupo municipal popular (público también, pero a disposición del PP, eso sí), pero con membrete del Ayuntamiento de Salamanca como si tal cosa. La última vez que salió un pasquín de los despachos populares en la Plaza Mayor perdió su sitio el mano derecha del entonces alcalde... y estuvo en un tris el bigote del número uno.

 

Confusiones, sí. Malas decisiones, también. Traición del subconsciente, dicen algunos. Pero ante todo uso partidista de los recursos que deberían emplearse con decoro institucional y que se usan para amplificar el eco oficialista cuando no se quiere siquiera disimular que se usa como propio lo que es patrimonio de la institución en la que siempre se está de paso.