El Cuatro Rayas cae derrotado frente al Balonmano Aragón que consigue su segunda victoria

El Balonmano Aragón logró su segunda victoria de la temporada en un partido que parecía casi resuelto en la primera mitad pero que el Cuatro Rayas Valladolid tuvo la virtud de 'resucitar' tras el descanso.

28 - BM Aragón (12+16): Jorge Gómez (Carlos Jiménez, p.s.); Sorli (4), Egea (-), Asier Antonio (-), Val (3), Rial (1), Angel Pérez (4), Camas (-), Demetrio Lozano (3), Del Valle (-), Basmalis (2), Cartón (7,3p), Miguel Sánchez (3), Postigo (1) y Castro (-).

 

24 - Cuatro Rayas Valladolid (6+18): Lamariano (César Pérez, p.s.); Porras (5), Peciña (1), Lacasa (-), Juárez (4,2p), Fernando Hernández (4), Paco López (-), Corzo (2), Camino (1), Megías (2), Avila (3), Roberto Pérez (1) y Bozovic (1).

 

Arbitros: Agatha Gracia y Alberto Rodríguez. Excluyeron por dos minutos a los locales Lozano, Val y Rial (2) y al visitante Avila (2).

 

Marcador cada cinco minutos: 1-1; 4-3; 7-3; 8-3; 10-5; 12-6 (descanso); 13-9; 16-13; 19-15; 22-17; 25-21; 28-24.

 

Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada de Liga disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante unos 900 espectadores.



 

Despues de los seis goles de ventaja logrados al final del primer periodo (12-6), el conjunto aragonés se relajó y eso permitió que su rival se acercara hasta en dos ocasiones a dos tantos, pero la recuperación de la concentración sirvió al BM Aragón para mantener a raya a un rival muy activo que nunca se dio por vencido.

 

Los primeros minutos de encuentro fueron igualados porque ninguno de ambos conjuntos estuvo especialmente fino en ataque. La prueba es que después de seis minutos el marcador reflejaba un pírrico empate a dos.

 

Sin embargo, el conjunto local subió su intensidad defensiva y además contó con el acierto de su cancerbero Jorge Gómez, lo que le permitió correr el contragolpe y comenzar a marcar distancias en el electrónico (6-3, m.11).

 

La conexión entre el central y pivote del Cuatro Rayas, que le había funcionado bien al inicio del enfrentamiento, fue anulada por el equipo de Mariano Ortega y la mayor altura del centro de la defensa local impedía los lanzamientos a distancia. Eso trajo como consecuencia que durante los primeros 22 minutos el equipo castellano y leonés sólo hubiera marcado tres tantos.

 

Precisamente en el minuto 22 fue cuando el equipo aragonés logró su mayor ventaja, seis tantos (9-3), que mantuvo hasta el final del primer periodo.

 

Tras el descanso, los hombres de Ignacio González consiguieron recuperar la conexión con el pivote Gonzalo Porras, que durante todo el segundo tiempo fue una pesadilla para la zaga local, lo que unido a las rotaciones en el BM Aragón y a cierta relajación permitió a los visitantes meterse en el partido (16-14) en el minuto 41.

 

Mediado el segundo periodo se mantuvo la igualdad, hasta que el conjunto aragonés recuperó la versión defensiva de los primeros treinta minutos y sentenció el enfrentamiento con un parcial de 5-1 en cinco minutos, que dejó el marcador en 28-21 a falta de tres para la conclusión.