El Cristo del Perdón llama a la devoción en Valladolid

La Cofradía penitencial de la Sagrada Pasión de Valladolid celebra su solemne besapie a la talla del Santísimo Cristo del Perdón, una de las más veneradas en la capital.

Huele a incienso, aun sin penetrar a la iglesia conventual de San Quirce y Santa Julita. Tras abrir la pequeña cancela, el templo permanece casi en penumbras, y la imagen es sobrecogedora. En el centro de la iglesia todas las miradas se dirigen hacia el Santísimo Cristo del Perdón, escoltado por un ejército de cirios que confieren a la escena una solemnidad imponente.

 

Al pie de la magnífica talla de Bernardo del Rincón (1656), las Armas Christi recuerdan todos y cada uno de los grandes pasajes de la Pasión: la corona de espinas, la túnica del nazareno, las monedas de Judas, la corona de espinas, los clavos, tenazas y martillo, el paño de la Verónica y hasta el gallo de San Pedro. La puesta en escena es sencillamente impresionante.

 

Es lunes, apenas una quincena para la esperada semana, y es jornada grande en la Cofradía penitencial de la Sagrada Pasión de Valladolid. Se celebra el solemne besapié a la devocional talla del santísimo Cristo del Perdón. “Es el día que culmina el Quinario a nuestro Cristo, que es una imagen muy venerada no solo por sus cofrades sino por muchos vallisoletanos”. Habla el alcalde-presidente de la Cofradía, Luis José Lázaro.

 

“El momento que vive nuestra cofradía es muy bueno. Somos un reflejo de nuestra sociedad y queremos seguir manteniendo nuestras tradiciones y las formas de vivir la fe dentro de la misma”, dice el máximo responsable de la penitencial. Jesús del Perdón capitaliza la cuidada escenografía. A su alrededor, el resto de pasos de la cofradía: el Cristo de las Cinco Llagas de Manuel Álvarez que desfila el Sábado de Pasión; y las tres imágenes que acompañan a la titular el Jueves Santo: Nuestro Padre Jesús Flagelado, Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas (el nazareno de Gregorio Fernández) y el Santo Cristo del Calvario, gran terna semanasantera.

 

Con riguroso traje de chaqueta y corbata, algunos cofrades muestran su respeto a su venerado Cristo. También se afanan porque no falle ni un detalle. Mariano Gómez es Mayordomo del grupo de andas, una gran familia de 57 cofrades que ensayan para el gran día. “El momento más emotivo es al acabar la procesión, cuando llegamos a la iglesia. Los cargadores salen de las andas, se abrazan y hasta hay gente que llora”, relata no sin cierta emoción.

 

Mariano Gómez sueña con sacar los cuatro pasos en el Jueves Santo en hombros. “Poco a poco se puede conseguir. Necesitamos más gente que se comprometa”. Precisamente compromiso es lo que le sobra a David Flores, uno de los hermanos de carga. “Estéticamente llama mucho más la atención y es bonito recuperar la tradición de seguir cargando los pasos a hombros. Es un sentimiento, un privilegio y una forma de vivir más intensamente la cofradía, poner en tus hombros nuestras imágenes”.

 

¿Se sufre debajo del varal? “Sí, pero se sufre a gusto, dice Flores”, quien narra algunos momentos muy especiales en las procesiones. “Especialmente el Sábado de Pasión en la calle Santo Domingo de Guzmán, donde el público está a escasos centímetros o la entrada a la catedral el Jueves Santo. Son momentos que motivan a cualquiera”. Por el momento habrá que esperar para revivir estas escenas. Ellos disfrutan, y mucho, viendo a su Cristo del Perdón, entre cirios y recibiendo el respeto de cientos de vallisoletanos.

Una imagen del Besapié. A.MINGUEZA