El Cristo de las Mercedes, crisis y perdón, protagonistas de un 'Sermón de las Siete Palabras' bajo techo

La imagen del Cristo de las Mercedes, la crisis y la capacidad de perdonar han sido los principales protagonistas del 'Sermón de las Siete Palabras', proclamado por el párroco de Santiago Apóstol, José Heras Rodríguez, cuya voz ha recorrido este Viernes Santo los rincones de la Catedral de Valladolid, donde se han concentrado cientos de fieles, protegidos de la lluvia que ha caído durante toda la mañana.

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El padre Heras ha sido el encargado de proclamar el Sermón de la Semana Santa vallisoletana, caracterizada este 2013 por la cancelación de procesiones y los paraguas abiertos. A pesar de ello, el párroco ha recordado a los asistentes que "por Cristo hay que mojarse", y ha puesto una sonrisa a los más de sesenta minutos de exhortación a la oración y la reflexión.

 

Así, aunque las precipitaciones han impedido tanto la tradicional celebración del acto en la Plaza Mayor como el traslado de los distintos pasos hasta el templo catedralicio, el pregón ha sonado con voz potente para anunciar la intervención del reverendo.

 

Heras Rodríguez ha dedicado los primeros minutos de su discurso a dar las gracias por su asistencia a todos los presentes, sin olvidar a las "autoridades civiles y militares, cofrades, turistas, curiosos y vallisoletanos en general".

 

Ante todos ellos ha pronunciado el párroco un texto en el que ha subrayado las consecuencias de la crisis desde el desgranamiento de siete palabras "de recate", de siete "semillas de perdón".  

 

"Quizás tú, que nos estás escuchando, buscas ahora trabajo", ha señalado el padre Heras para rogar a los desempleados y a quienes sufren que "se apunten a la promesa de Jesús" para combatir la desesperanza con "misericordia y ternura".

 

"Y es que el mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza o enfermedad", ha opinado el reverendo para reforzar su petición a los ciudadanos, "creyentes y no creyentes", para que no se conformen con "los llamados buenos" y salgan al "camino" para invitar a otros a la mesa.

 

De este modo, José Heras ha mostrado su interés en que la Iglesia se acerque más a los pobres, como pide el Papa Francisco, e incida en que "nada pesa tanto como la incapacidad de perdonar".

 

SERMÓN PARA LLAMAR A LA "ESPERANZA"

 

"En este tiempo de crisis económica, Cristo nos rescata sin pedir nada a cambio. Recuerda que hoy puedes empezar una nueva vida, aunque nadie crea en ti", ha reflexionado el párroco de Santiago Apóstol.

 

Con un tratamiento de primera a segunda persona del singular, el cura ha intentado ofrecer un discurso cercano para solidarizarse con "quienes se encierran detrás de muros impenetrables".

 

"Hay momentos en la vida en los que preferimos que nadie nos bese, vea llorar o cargue con nuestra tristeza, pero nos necesitamos. Es necesario tener alguien en quien apoyarse", ha asegurado.

 

Con estas frases José Heras ha perseguido acercarse a todos los sectores de la sociedad y de la familia, desde los jóvenes "que se quejan cuando no pueden comunicarse por teléfono" hasta los padres que están en la "cruz del dolor o de la ancianidad".

 

Estos ejemplos han constituido una muestra de las metáforas, anécdotas y reflexiones sobre la actualidad que el cura ha compartido con los fieles desde el altar.

 

 

UNA CRUZ QUE PRIMERO FUE ÁRBOL

 

"La cruz fue árbol antes que puerta", ha explicado el párroco en su discurso más divulgativo. "La cruz, árbol, puerta, casa, zarza ardiente y manantial".  

 

De este modo, con cierta musicalidad en la prosa, José Heras ha apostado en su intervención por asociar imágenes a la palabra, emplear citas literarias y filmográficas y acercar a los amantes del arte a la religión. "Gregorio Fernández rezaba siempre antes de comenzar a trabajar en una nueva escultura", ha detallado.

 

En definitiva, el encargado de oficiar este 2013 el 'Sermón de las Siete Palabras' ha abrazado la originalidad y la propuesta de una Iglesia "pobre y humilde" para acercarse a creyentes y no creyentes, y "gritar", como conclusión al filo de las 14.00 horas, que "siempre hay que realizar la tarea viviendo y no sobreviviendo".

 

 

UNA CRUZ QUE PRIMERO FUE ÁRBOL

   "La cruz fue árbol antes que puerta", h