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El Cristo de la Santísima Luz brilla por las calles de Valladolid

El Cristo de la Santísima Cruz volvió a desfilar por las calles de Valladolid. JUAN POSTIGO
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Miles de vallisoletanos rindieron culto a la escultura de Gregorio Fernández, que partió del Palacio de Santa Cruz y llegó hasta la Catedral para concluir con un Vía Crucis, en otra buena mañana de sol.

El día inmejorable, meteorológicamente hablando. Las calles de Valladolid desde la Plaza de Santa Cruz hasta la Catedral, pasando por la Universidad, abarrotadas. Y no era para menos. El desfile del Cristo de la Santísima Luz, un clásico de la Semana Santa de la ciudad, bien merecía la pena en esta Pasión que continúa pugnando estos días por ser todavía mejor que la del año pasado.

 

La cuestión es que bajo un silencio solemne, solo roto a las puertas del Palacio de Santa Cruz por el coro universitario, la majestuosa talla de Gregorio Fernández comenzaba a andar ante la atenta mirada de todos los curiosos y devotos congregados en la calle Librería, en la Plaza de la Universidad y en la vía Arzobispo Gandásegui, justo antes de alcanzar la enorme Catedral. Con puntualidad inglesa, valga la contradicción, el reloj marcaba las once de la mañana.

 

Nada, ni nadie, quiso fallar a la costumbre. La procesión de ‘los universitarios’, representada por los cofrades de color magenta y negro, pronto se vio acompañada por la gaita que sonaba desde el balcón de la Casa de Galicia, un claro homenaje de la Comunidad vecina a Castilla y León.

 

Así, al paso y acompañado de diferentes autoridades como el alcalde Javier León de la Riva, el subdelegado del Gobierno, Antonio Martínez Bermejo o el mismo ministro del Interior, Jorge Fernández, se alcanzó la recién renovada fachada de la Universidad de Valladolid, de gala para la ocasión. El Gaudeamus volvió a sonar con fuerza en boca del coro, mientras el sol seguía brillando en un cielo apenas sin nubes.

 

Lentamente, pero sin pausa, se arribó a la Catedral. Brillante y solemne momento que culminó con el rezo del Vía Crucis en el sagrado lugar, para después retomar el mismo camino hasta Santa Cruz con otra magnífica procesión que tuvo lugar en Valladolid. Y lo que queda.