El concejal de nuevas tecnologías, entre botijos

El concejal Daniel Llanos, en su visita a la feria del barro.

Uno de los ediles que menos se prodiga desafía el sol de agosto para presentar la feria de la cerámica. El problema: que es el titular de nuevas tecnologías.

Agosto hace estragos. Ya se sabe que las vacaciones trastocan el funcionamiento habitual de las cosas y el Ayuntamiento de Salamanca no se libra de extraños fenómenos vinculados a aquellos concejales que se quedan de guardia en las semanas más inhóspitas del calendario. Para la travesía del desierto no solo ha habido que nombrar a cuatro alcaldes suplentes, uno por cada semana de ausencia del titular de la plaza, sino que los responsables del engranaje diario se las ven y se las desean para cuadrar la agenda. Ahora, lo de este jueves ha sido de nota.

 

Un único acto había previsto en una agenda que suele estar repleta, pero la época no ayuda a mantener la apariencia actividad. Se trataba de la presentación de la feria del barro, una cita ineludible por estas fechas en la plaza de Los Bandos. El 'reglamento' manda atender a los medios de manera informal y luego darse un paseito por los puestos. Una foto muy aprovechable en algunas ocasiones, fresca, distendida... muy veraniega. El problema es que, en plenas vacaciones, hay que mandar al concejal 'de guardia'.

 

El año pasado ya le tocó al edil de Tráfico, Ángel Lago, que se las ingenió para salvar la papeleta. Superar la enorme distancia que separa el barro del tráfico era tarea complicada, pero se ha conseguido: el encargado de poner la cara por el Ayuntamiento ha sido este año el concejal de Nuevas Tecnologías, Daniel Lanos.

 

Al edil se le vio un tanto superado por la situación, y no nos extraña. Desde luego que la artesanía no es lo suyo, tal y como ha confesado a los organizadores del evento, pero es que cuesta imaginar algo más distante de las nuevas tecnologías que los botijos, las fuentes de cerámica de Pereruela o las esculturas en barro. 

 

Pero es que, además, Llanos pasa por ser uno de esos concejales que llevan 'de incógnito' casi toda la legislatura. Los actos en los que aparece se cuentan con los dedos de la mano, en el pleno nadie sabría definir cómo es su tono de voz y en círculos internos se le conoce como el concejal sin concejalía, ni presupuesto ni... tal es su nivel de protagonismo. Y cuando le llega algún encargo es una paella de fiestas de barrio o el 'marrón' del barro. Así que no nos ha extrañado verlo tímido en un rincón, sorprendido ante los móviles y grabadoras que le acercaban los profesionales destacados por los medios de comunicación. La falta de costumbre, suponemos. El paseo posterior se ha producido también con cautela, como el que se acerca por primera vez a una ciencia tan desconocida... como la del barro para un concejal de Nuevas Tecnologías.