El clan acusado de explotar a rumanos para ejercer mendicidad en Valladolid podría quedar exculpado

Un momento del juicio. TRIBUNA

Los presuntos explotadores fueron excarcelados este jueves por la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial, lo que podría suponer su sentencia absolutoria.

La excarcelación de los integrantes del clan rumano juzgado este pasado martes en Valladolid acusados de explotar en 2015 a compatriotas que, supuestamente, traían engañados a España para ejercer aquí la mendicidad podría ser la antesala de una inminente sentencia absolutoria, a pesar de los dieciséis años de prisión que pide para cada uno de ellos el Ministerio Fiscal.

 

Tan sólo un día después del juicio, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial en la que desarrolló la vista oral dictó un auto en virtud del cual ordenó la puesta en libertad provisional de los hermanos Suraj y Nelus D, así como del hijo de este último, Marius, medida que no afecta a la cuarta implicada, Mariana, esposa del segundo de los acusados y madre del tercero, ya que ésta no había llegado a entrar en prisión, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

La decisión de la Sala podría ser premonitoria de una sentencia absolutoria o, en todo caso, de una mínima condena por lesiones, ya que en caso contrario el tribunal sentenciador mantendría a los procesados entre rejas a fin de minimizar el riesgo de fuga debido a la gravedad del delito imputado y las penas privativas de libertad aparejadas.

 

Ya durante el juicio, la incomparecencia de Luciu B, uno de los dos mendigos supuestamente explotados, y el testimonio plagado de contradicciones del segundo, Eugen C, circunstancia que el fiscal enmarcó en el lógico temor de las víctimas a sufrir represalias por parte del clan, planteaba serios problemas al tribunal sentenciador para fundamentar una sentencia condenatoria, máxime cuando cada uno de los cuatro encausados se está jugando dieciséis años de prisión.

 

En su alegado exculpatorio, los procesados sostuvieron que los dos denunciantes de los hechos llegaron voluntariamente a España y sabían de antemano que se iban a ganar la vida pidiendo a las puertas de iglesias y supermercados.

 

El propio Eugen, único que compareció, aseguró primero que mendigaba por voluntad propia, luego dio por buena la declaración incriminatoria que realizó en su día en comisaría y finalmente volvió a exonerar de toda culpa a los cuatro acusados.

 

Pese a ello, el fiscal consideró que existía prueba más que suficiente para condenar a los cuatro imputados, uno de los cuales, Suraj, ejercía a su juicio "la labor de captación de víctimas en su país de origen, cuidadosamente seleccionadas por su escasa formación y desarraigo familiar, para luego los otros tres procesados realizar una labor "coactiva" a fin de que los recién llegados a España se dedicaran a mendigar y les entregaran todo el dinero percibido.

 

Se trata del segundo caso de los celebrados en España por esta modalidad delictiva, tras el visto por la Audiencia Provincial de Cádiz en 2013 y que en aquella ocasión concluyó con la condena de los dos encausados.

 

COACCIONES

 

"Se dan todos los requisitos: hay una captación, un transporte y un acogimiento. El medio es el engaño y el fin es la explotación para ejercer la mendicidad", resumió la acusación pública, quien atribuyó al miedo y las amenazas registradas antes del juicio la negativa de los testigos a la hora de incriminar a sus explotadores.

 

De hecho, el fiscal, apoyado en el testimonio de un agente de la Policía Nacional adscrito a la Oficina de Extranjería, puso como ejemplos el hecho de que los acusados ofrecieran a sus víctimas 1.000 euros a cambio de retirar la denuncia y la reunión que el día antes de la declaración ante el juez mantuvieron ambas partes en el despacho de un abogado para que los dos mendigos modificaran su versión y atribuyeran a una pelea entre ellos mismos, a consecuencia de la ingesta de alcohol, las lesiones que presentaban días antes cuando interpusieron denuncia en comisaría.