El CBC Valladolid despide a Saúl Asensio con el argumento de no poder mantener a "profesionales"

Saúl Asensio, a la izquierda, junto a Roberto González en una rueda de prensa.

Anunciado como un "fichaje estrella" para dar solidez a la estructura del nuevo club, este martes ha sido despedido adoptando las malas formas que la directiva denunciaba del pasado.

El Club Baloncesto Ciudad de Valladolid es una bomba a punto de estallar. Este martes ha sido despedido Saúl Asensio, contratado hace un año para dar estabilidad en la gestión del nuevo club, y que ha conocido su salida directamente del presidente Mike Hansen y del autoproclamado vicepresidente Javier Casado. Los motivos: dicen que no se puede mantener la estructura profesional.

 

En su día, Saúl Asensio llegó al nuevo proyecto avalado por Hansen como prácticamente el mejor fichaje del club. Apenas un año después es despedido a pesar de la seria apuesta personal del propio Saúl que, tras dejar el extinto Club Baloncesto Valladolid, tenía un puesto de trabajo estable que dejó para afrontar el reto del nuevo proyecto. Hoy ya es historia.

 

Como es historia el manual de buenas maneras que pregonaba el presidente Hansen sobre las formas que quería implantar en el club de reciente fundación. Totalmente absorbido y dominado por Javier Casado, se ha convertido poco menos que en un monigote deambulante entre la imagen impoluta que pretende exportar y el fracaso como dirigente con un equipo descendido de categoría a pesar del fuerte respaldo económico que le llega del Ayuntamiento gracias a los contactos de fundadores del club como Juanjo Fernández 'Feñe', que están ensuciando su imagen en un proyecto a la deriva. Ese apoyo municipal ha suscitado evidentes discrepancias entre el resto de clubes deportivos de élite de Valladolid que nunca han entendido ese trato de favor hacia un club nuevo que juega en la tercera categoría del baloncesto español.

 

El CBC Valladolid decía que quería romper con el pasado y los resultados ahí están: descendido en una liga semiprofesional y evidenciando las diferencias entre teoría y práctica. Porque la bomba está incendiada desde hace tiempo, con un grupo de colaboradores totalmente dividido y dispuestos a abandonar de inmediato el Club Baloncesto Ciudad de Valladolid sencillamente porque la idea se ha desvirtuado desde el minuto uno de su puesta en marcha. Al margen de los lógicos vaivenes de las cosas que empiezan de cero, el CBC Valladolid ha demostrado que no tiene cabeza y que directivos como Casado han pretendido utilizarlo como un escaparate personal a costa de todo y de todos.

 

Saúl Asensio ingresa ahora en las listas del paro enviado por el incapaz Mike Hansen, a su vez arrastrado por un personaje de conocido pasado laboral en Valladolid. En un año en este caótico club, nadie le ha explicado cuáles eran sus funciones. En un año se ha visto a estos lobos disfrazados de corderos.