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Cartel definitivo iberian file

El CB Valladolid sobrevive en el alambre del 'más difícil todavía'

Luther Head, Omari Johnson y Akeem Wright. De los tres, solo queda uno en el equipo.

Diecinueve jugadores han vestido esta temporada la camiseta del Club Baloncesto Valladolid. La primera confección de plantilla se rompió incluso antes de comenzar esta temporada de locura. Aquí están las claves.

PLANTILLA ORIGINAL DEL CB VALLADOLID

 

- Antonio Porta *

 

- Haritopoulos

 

- Izquierdo

 

- Vasilopoulos *

 

- Vilhjámsson

 

- Iván Martínez

 

- Luther Head *

 

- Sinanovic

 

- Suka-Umu

 

- Omari Johnson

 

- Akeem Wright *

 

* SUSTITUIDOS POR:

 

- Jason Rowe por Porta

 

- Andjusic por Head

 

- Drew Viney por Wrigth

 

- Melvin Sanders por Viney 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Cvetinovic por Vasilopoulos

 

- Lamont Mack por Cvetinovic

 

OTROS FICHAJES:

 

- José Pozas

 

- Nuevo base por Jason Rowe

Todavía no se había puesto el balón en juego y la fuga de Luther Head marcaría el tono de la temporada. El referente de mayor calidad de un equipo formado en apenas quince días se marchaba marcado por su particular carácter; los problemas ecómicos estaban por llegar. Era un problema de identificación y Head no estaba a gusto.

 

Después llegó el caso de Antonio Porta, marcado por el compromiso del argentino con sus agentes, los mismos de Gustavo Aranzana, el entrenador que ya tenía acordado el expresidente Mike Hansen. Lastrado por una lesión de la que todavía no estaba totalmente recuperado, Porta se topó con las exigencia de Ricard Casas, un técnico que no estaba dispuesto a esperar más tiempo por la recuperación total de su base titular. 

 

La lesión de Vasilopoulos arrancó del grupo al líder natural del equipo, ese jugador capaz de dar equilibrio a una plantilla descabezada. El resto, ya es sabido: Akeem Wright fue cortado, Drew Viney apenas duró unas semanas en Valladolid, lo mismo que Melvin Sanders. 

 

Más tarde, las expectativas sobre Jason Rowe que fue MVP en la jornada séptima se empezaron a apagar con su primer amago de fuga por no tener los pagos al día. Y llegaron Andjusic, Cvetinovic, Drenovac, Pozas y, ahora Lamont Mack. Diecinueve jugadores en total para no acabar de acoplar una plantilla de ciertas garantías. 

 

¿A dónde quiere llegar el club? En primer lugar, a convertirse en un club digno de la ACB. Independientemente del descenso deportivo. Lejos de entregarse a su suerte, el CB Valladolid quiere seguir compitiendo en su medida, luchando por aumentar su casillero de victorias y reivindicando su historial como fundador de la Liga. Luego, el trabajo de despachos dentro y fuera de la Asociación de Clubes determinará en qué categoría jugará el club la próxima temporada. Porque lo que sí tiene claro el CB Valladolid es su deseo de continuar la labor que empezó este verano asumiendo reto de salir a competir sin apenas medios, con sus directivos expuestos a la crítica y abocados el ridículo

 

Por eso el club trabaja en clave de futuro. Con sus indudables errores, trabaja en clave de dar sentido al boceto de proyecto que apenas ha podido construir Ricard Casas con cambios continuos, fugas o lesiones. A Casas se le va a ofrecer la posibilidad de continuar, sea en ACB o en LEB. En ambos casos, el club no solo cuenta con un entrenador tan criticado externamente por los resultados como elogiado de puertas adentro por su trabajo constante sin levantar la voz ante las vicisitudes continuas que se han presentado prácticamente desde el primer día: problemas económicos, presupuesto insuficiente, falta de medios, etc. Junto al entrenador, el club lleva tiempo hablando con los representantes de Iván Martínez o Cvetinovic, buscando los primeros compromisos de continuidad. La lesión del serbio abre ahora una incógnita sobre su futuro.

 

El CB Valladolid quiere acabar la temporada dignamente, aunque lleve 19 jugadores a cuestas y falte todavía incorporar al base que supla a Jason Rowe. Entonces ya serán veinte.

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