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Cartel definitivo iberian file

El CB Valladolid pierde a la orilla de una victoria (101-90)

Un vergonzoso segundo cuarto con 40 puntos encajados condena al conjunto vallisoletano a perder un partido en el que tuvo opciones de ganar hasta los minutos finales. Festival de triples en ambos equipos

UCAM MURCIA 101: San Miguel (4), Davis (15), Grimau (18), Antelo (24), Lima (9) - cinco inicial- Tillie (16), Rondhame (2), Wood (6) y Sánchez (7).  

 

CB VALLADOLID 90: Rowe (23), Wrigth (15), Suka (8), Johnson (10), Sinanovic (7) -cinco inicial- Haritopoulos (13), Vilhalsson, Martínez y Andjusic (14). 

 

Parciales: 17-27; 57-54; 76-76; 101-90

 

Árbitros: M. A. Pérez, Castillo y Planells.

 

Incidencias: Palacio Municipal de los Deportes. 5.311 espectadores.

En Manresa por poco. En Murcia, casi por lo mismo. Pero lo cierto es que superada esa "pretemporada liguera" del Club Baloncesto Valladolid, al equipo le falta algo para ganar los partidos y abandonar los últimos lugares de la clasificación.

 

En Murcia cuajó un excelente primer cuarto (17-27), pero lo empañó todo en el segundo cuando encajó 40 puntos y se fue por debajo al descanso (57-54). Y eso que el equipo contó con la mejor versión de Akeen Wrigth en toda la temporada y con un Jason Rowe muy entonado en la dirección y la anotación. Pero ese periodo fue fulminante, los cambios no funcionaron y el partido se volvió tan loco que el festival de triples iba y venía en todas las direcciones.

 

Los murcianos anotaron la escandalosa cifra de 40 puntos en esos diez minutos, con una maravillosa carta de tiro: 9/10 en tiros de dos, 5/6 en triples y 7/7 en tiros libres. Una estadística prácticamente impoluta que, junto a los 7 rebotes, las 5 asistencias y las 6 faltas recibidas, les guía hacia los 53 de valoración en ese periodo

 

Pero el CB Valladolid necesita mejorar. No puede encajar tantos puntos y perder las opciones de victoria en cuestiones tan capitales como defender su propio aro. Sus esfuerzos se recompensaron al final del tercer periodo (76-76 con triple sobre la bocina de Haritopoulos), pero en los últimos diez minutos volvió a cometer demasiadas temeridades para volver de vacío a Valladolid.

 

Las sensaciones son extrañas. El equipo, formado con retales y última hora, es capaz de competir contra rivales de su nivel; ganó en casa al Cajasol y lo ha tenido cerca tanto en Manresa como en Murcia. Pero necesita dar un paso más. Normalmente, con 90 puntos anotados como en el caso de este domingo en Murcia, sería suficiente para ganar un partido pero la defensa y el rebote se ha convertido en un talón de aquiles demasiado incómodo para un equipo que quiere seguir en la ACB.