El CB Valladolid no sabe ganar

Pierde un partido ante el Joventut de Badalona que tuvo en la mano en el tercer cuarto después de levantar el marcador tras unos primeros veinte minutos vergonzosos (72-79).

72 - CB Valladolid (15+13+30+14): Rowe (9), Suka (8), Viney (2), Johnson (12), Haritopoulos (6) -cinco inicial- Andjusic (25), Vilhjamsson (4), Martínez (4), Sinanovic (2)
 

 

79 - FIATC Joventut (28+16+11+24): Vives (13), Joseph (1), Kirksay (11), Shurna (22) y Sabane (6) -cinco inicial- Miralles (13), Cochran (-), Ventura (8), Llovet (2), Barrera (3).

 

Árbitros: Conde, Montserrat y Oyón. Eliminado Haritopoulos.

 

Incidencias: Polideportivo Pisuerga. 3.400 espectadores.

Si nos atenemos a la normalidad de un marcador apretado, la nueva derrota del Club Baloncesto Valladolid podría tener muchos calificativos. Derrota trabajada, apretada, apurada... Pero después de la evolución del partido, la conclusión es que el conjunto vallisoletano perdió una gran oportunidad de dar un salto en la Liga ACB y unirse al grupo de la normalidad, aunque sea en la cola de la tabla.

 

No hay grandes diferencias entre el Joventut y el Valladolid. Por mucho que las plantillas tengan diferencias abismales en su presupuesto y en su confección; por mucho que el Valladolid sigua siendo un equipo en formación y pendiente de un nuevo refuerzo para suplir la salida de Vasilopoulos.

 

Pero claro, después de los dos primeros cuartos las sensaciones eran bien diferentes. ¿Vergonzoso? Quizá. El Joventut fue capaz de anotar siete triples en diez minutos sin apenas fallo para irse al descanso 15-28. Pero, lejos del acierto exterior, en el segundo noqueó a un riva desnortado, desquiciante, horrible e indigno de esta Liga. Así que, al descanso, el 28-44 presagiaba una nueva paliza, algo habitual para este humilde CB Valladolid. 

 

Pero la remodelación del carácter explotó del vestuario una transformación impensable. Hasta el punto de brindarnos los mejores momentos deportivos del CB Valladolid esta temporada. Por encima, incluso, de la victoria ante el Cajasol. Pero no solo por el acierto espectacular que asumió Andjusic; la intensidad defensiva reapareció y la garra del equipo hizo soñar con el triunfo. Incluso, cuando las ventajas ya en el último episodio eran cómodas (67-61). Pero se acabó la gasolina y, tras el empate a 69, el Joventut volvió a golpear a un equipo que se ahogó en su falta de ideas y volvió al lugar de la derrota, un espacio demasiado conocido y quizá algo inmerecido después de una reacción que se tradujo en buen juego e incluso corrigió el problema capital del rebote que tanto daño está haciendo al Valladolid.

 

Derrota. Dura derrota que si Ricard Casas es capaz de traducir a sus jugadores puede convertirse en un punto de inflexión positiva de cara al futuro. Claro, que para ello es fundamental la suma conjunta de todos porque Rowe jugó a fogonazos, Viney aún no ha llegado, Sinanovic a veces es desesperante y el equipo en general estuvo en manos del acierto de Andjusic, la regularidad de Omari Johnson, un jugador en alza, la seguridad de Haritopoulos y el carácter de Suka como factores más destacables de una reacción para la esperanza... aunque sea desde el pozo.