El CB Valladolid empieza su trasiego como el pobre de la ACB en busca de reivindicarse

El presidente de la Fundación Baloncesto Valladolid, Juan Vela, junto al entrenador Ricard Casas.

La Liga ACB arranca este martes para el CB Valladolid. Aunque parezca un espejismo, el club ha sabido montar un equipo en apenas veinte días para dar forma a su proyecto en la ACB. Es una lucha contra todos, pero quiere reivindicarse.

La curiosidad del calendario ha deparado que, como ocurriera en la temporada pasada, el Valladolid arranque la Liga ACB ante el vigente campeón. Por entonces la visita fue al Palau. Este martes, la cita queda más cerca, en Madrid, frente al poderoso conjunto de Pablo Laso que ha comenzado la competición oficial alzándose con el título de la Supercopa.

 

La sorpresa ya saltó en Barcelona con la victoria vallisoletana (71-78) que enseñaba el camino de la permanencia. Hoy no parece posible. Aunque las circunstancias sean parecidas, ni este Real Madrid es igual que aquel dubitativo Barcelona ni el Valladolid ha tenido apenas tiempo de dar forma a su equipo. Por tanto, será una lucha desigual en una guerra que no es la suya

 

Lejos de amilanarse, el pobre Club Baloncesto Valladolid quiere reivindicarse. Por no tener, no ha tenido tiempo para entrenar, para disputar partidos oficiales, para estrenar su camiseta..., pero como en el deporte todo es posible nadie en el entorno del grupo que dirige Ricard Casas se considera inferior dentro de los límites de poder competir de tú a tú con sus verdaderos rivales.

 

El siguiente partido del Valladolid será también en Madrid, ante un Estudiantes que ha dispuesto de 1,2 millones de euros para confeccionar su plantilla. Después vendrá a Valladolid el Cajasol para el estreno liguero. En ambos partidos, con la rémora del escaso margen de preparación, empezaremos a ver no solo el nivel deportivo del equipo, sino tambien sus posibilidades de crecimiento y competitividad. 

 

La temporada ACB arranca y el Valladolid sigue dentro del círculo vicioso de esta liga prácticamente cerrada donde el club vallisoletano se presenta casi de circunstancias, con una plantilla plagada de nombres desconocidos y apuestas arriesgadas pero para nada entregado al papel victimoso que muchos quieren imputarle antes de tiempo. Si su modelo pobre se impone en esta falsa ACB que mezcla equipos millonarios gracias a presupuestos sustentados por el fútbol con otros proyectos muy parecidos al Valladolid, habrá que apuntar tal innovación en la historia reiventada del deporte profesional que el club ha humanizado económicamente por obligación. Por eso, tiempo al tiempo.