El 'Capitán América' decide una batalla sin cuartel en el Palau

Justin Doellman, en el centro de la imagen, el gran protagonista de la noche

El FC Barcelona Lassa ha ganado al CSKA Moscú (100-98) en una guerra sin cuartel que decidió en las migajas de la prórroga, el 'Capitán América' Justin Joseph Doellman, con un triple y la canasta del triunfo tras pérdida de Teodosic.

 

FICHA TÉCNICA

 

FC BARCELONA LASSA: Satoransky (19), Navarro (11), Oleson (8), Doellman (12), Dorsey (3) --cinco inicial--; Ribas (2), Vezenkov (-), Samuels (-), Arroyo (9), Perperoglou (15), Tomic (21).

 

CSKA MOSCÚ: Fridzon (4), Higgins (-), De Colo (30), Vorontsevich (15), Lazarev (-) --cinco inicial--; Kulagin (-), Teodosic (23), Jackson (-), Korobkov (-), Freeland (5), Kurbanov (4), Hines (17).

 

PARCIALES: 21-24, 26-14, 13-26 y 25-21. En la prórroga,15-13.

 

ÁRBITROS: Belosevic (SER), Pastusiak (POL) y Shulga (UCR). Eliminaron a Dorsey y Tomic en el FC Barcelona Lassa.

 

PABELLÓN: Palau Blaugrana, 6.778 espectadores.

El Palau vivió una fiesta final que el Barça se ganó a pulso. El partido olía a triunfo del CSKA sobre todo cuando en el último cuarto cogieron una ventaja cómoda en el peor momento de los locales. Pero la fe y dos tiros libres de Satoransky forzaron la prórroga (85-85) y, en ella y pese a empezar a remolque, demostraron los blaugranas que dando su mejor versión pueden con todos, incluso con ellos mismos. Olvidaron su irregularidad, los puntos negativos que incluso afloraron en este partido para sobreponerse y dar un golpe encima de la mesa.

 

Una prórroga que tuvo, como era de esperar, un final de infarto. Ganaba el CSKA a falta de 9:5 segundos (95-98) pero un rápido triple de Justin Doellman y la canasta providencial tras provocar la pérdida de Milos Teodosic dejaron el triunfo en casa. Se vistió de mariscal el '5' blaugrana, cerrando un partido en el que brillaron Satoransky y Tomic, renacido pese a no pasar por su mejor momento, y que dejaron en nada los 30 puntos de De Colo y los 23 de Teodosic.

 

Si bien en la primera parte el acierto del Barça era enorme, en la segunda se precipitaron y los porcentajes se descolgaron. Esto, sumado a que en el CSKA sucedió lo contrario, decantó una balanza igualada hacia el lado ruso cuando el Barça parecía que ya no tenía ni tiempo ni energías para darle la vuelta de nuevo al partido, pero se repuso sacando fuerzas de flaqueza y forzó la prórroga pese a perder de 5 puntos a falta de 1:30 minutos. Y en ella se creció para darse crédito en esta Euroliga. Siguen vivos y se lo han ganado a pulso fundiéndose en la pista.

 

Se achaca el propio bando blaugrana de no jugar cómodo por debajo, esta vez le dio la vuelta a la situación en más de una ocasión, aunque no pudo hacerlo del todo cuando hubiera tocado y cuando hubieran querido. Además, el golpe final del CSKA fue bestial, de los que buscan hacer daño incluso en el espíritu, dando más mérito a la remontada parcial de los de Xavi Pascual. Se ganaron esos cinco minutos de prórroga, donde las fuerzas no fallaron, impulsados por un Palau Blaugrana que vivió, poco después de que se presentara el proyecto del nuevo feudo, una de sus grandes noches.

 

Y eso que un parcial de 0-10 en el último periodo pudo haber finiquitado todo. Pero no falló un Palau llenó hasta los topes que presentó la mejor entrada de la temporada con 6,778 espectadores. No se rindieron, como tampoco lo hizo el equipo. A partir de ahí fueron conscientes de que no estaban ante una gesta, estaban ante un imposible, una utopía que se tornó en realidad y se derrocó poco a poco hasta forzar la prórroga.

 

El Barça dio todo de sí en el partido, pero más en un segundo cuarto que empezó 3 puntos por debajo (21-24) y acabó con la máxima diferencia que tuvo en el choque con +9 puntos (47-38). Fue un periodo loco, en el que el Barça se estiró con dos parciales vitales para remontar la situación (9-0 y 11-1) pese a que el CSKA Moscú se recuperó de por medio endosando un 4-11. Cuarto de infarto en el que el Barça secó al rival, que se quedó en 14 puntos, para soñar con un triunfo vital.

 

Y es que visto el primer cuarto todo hacía presagiar una noche de sufrimiento, quizá mágica, pero con mucho trabajo. El Barça llegaba al partido tras haber perdido ante el Khimki pero con todavía fresca en la memoria la victoria en casa contra Olympiacos. Este Barça tiene dos caras y en el Palau se crece, muestra una versión que hace soñar con cotas altas, aunque la irregularidad lejos de casa lo pueda malbaratar todo.

 

Esta noche lucharon y se entregaron a fondo. Eran muchos los jugadores a vigilar y atar en corto, desde Teodosic a De Colo, la mejor pareja de bases de la competición. Lo hicieron en la medida de lo posible dado que Nando De Colo superó su media anotadora y cabe recordar que es el líder en esta faceta de la Euroliga. El francés estuvo correoso jugando de '1', de '2' e incluso de '3', fue una pesadilla para el Barça pero, aún así, el equipo de Pascual supo mantenerse en el partido hasta llevárselo.

 

Más allá de las quejas blaugranas por un arbitraje que en ningún caso pudo ser tachado de casero, al Barça le faltó temple para matar el partido cuando se puso con +9. No pudo ser y buscaron una vía más dramática, con un suspense al filo de lo soportable, digno de una final anticipada. El Barça se sabía contra las cuerdas y supo sufrir porque ganar en casa es primordial, y ahora el 'clásico' de la próxima jornada se torna todavía más trascendente. Queda mucho camino por recorrer.