El caos del Club Baloncesto Valladolid: todas las miradas apuntan al interventor municipal

El interventor municipal, Rafael Salgado, en su toma de posesión en enero de 2013.

Nunca ha ocultado su animadversión hacia el Club Baloncesto Valladolid. Es más, presume de ello. La figura del interventor municipal, Rafael Salgado, se erige protagonista para acabar de tumbar las ilusiones de una entidad histórica en la ciudad.

El interventor municipal, Rafael Salgado, no tiene ningún complejo en demostrar su manía persecutoria hacia el Club Baloncesto Valladolid. En el seno del Ayuntamiento, los miembros de la anterior corporación municipal son conscientes de ello. El Partido Popular emitió este miércoles una nota en la que rechazaba cualquier acusación de falta de transparencia, pero evitaba esta vez pronunciarse sobre la actitud de este funcionario municipal que ha querido cobrarse una factura con el club a ciertos situaciones vividas en los últimos meses en la Casa Consistorial. Es una tregua, porque los planes del grupo apuntan en otra dirección.

 

Salgado tomó posesión de su cargo como interventor municipal en enero de 2013, tras aprobarse su nombramiento en la Junta de Gobierno de noviembre de 2012. Su puesto lo heredó por la jubilación del anterior titular del cargo. 

 

La última jugada que tenía guardada era el embargo que pesaba sobre la Fundación Baloncesto Valladolid y que bloqueaba cualquier posibilidad de recibir subvención municipal alguna. De esta forma, el club no ha podido manejar las cantidades correspondientes a los años 2014 y 2015. En números gruesos, casi 800.000 euros que explican la asfixia económica del CB Valladolid a la hora de afrontar gastos y pagos corrientes durante esta temporada. Fuentes del PP consultadas por este periódico aseguraban que no conocían esta situación de embargo, que no es tal técnicamente, sino una prioridad de garantía de cobro por parte de Hacienda contra la subvención municipal. Todo estaba en el cajón de Rafael Salgado en su plan para hundir al principal club de baloncesto de la ciudad.

 

Otras fuentes señalan que se trata de una venganza del interventor hacia el ex alcalde Javier León de la Riva por los desencuentros que han tenido en diferentes cuestiones, conocidas las preferencias deportivas del antiguo regidor por el club de baloncesto. En cualquier caso supone la certificación del final de una historia que los nuevos responsables municipales no han tenido ganas de afrontar y cuyo origen radica en la figura del siniestro Rafael Salgado, que ahora está empeñado en ganarse la consideración del gobierno entrante. 

 

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