El Campo Grande de Valladolid, más pirata que nunca en agosto

JUAN POSTIGO
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Este sábado, como todos los del presente mes y en septiembre, tuvo lugar el Paseo Pirata en el céntrico parque en el que veinte niños y padres se pintaron la cara, conocieron la naturaleza y montaron en el barco.

PASEO PIRATA POR EL CAMPO GRANDE:

 

Todos los sábados de agosto y septiembre a las 12.30.

 

Comienzo en la Oficina de Turismo de la Acera de Recoletos.

Hay quien dice que en agosto no hay nada que hacer en Valladolid, más cuando los termómetros marcan tan altas temperaturas que lo último que apetece es pisar la calle. Pues nada más lejos de la realidad, y si no que se lo digan a la veintena de niños y padres que este sábado, ni cortos ni perezosos, se acercaron al Campo Grande para emprender su propia aventura pirata.

 

Y no, no es que la ciudad haya sido invadida por estos pequeños grumetillos de apenas un metro de altura, pero lo que sí hicieron fue pasar una entretenida mañana conociendo la naturaleza del céntrico parque, al mismo tiempo que se disfrazaban de auténticos piratas, parche y espada en mano.

 

Con un tiempo estupendo, apenas marcado por un par de nubes en el cielo con un sol radiante, la hora y el lugar estaba marcada para todos los viajeros. Exactamente igual que todos los sábados de este mes de agosto y el de septiembre para quienes quieran apuntarse, la cita es a las 12.30 de la mañana en la Oficina de Información de la Acera de Recoletos.

 

Y a partir de ahí, a pasarlo bien y disfrutar. Entre risas, pinturas en la cara y globos en forma de espada, arrancó la peculiar excursión encabezada por dos simpáticas piratas que enseñaban a los niños los cánticos que todo lobo de mar debe conocer, al mismo tiempo que algunos detalles de cuidado a la naturaleza.

 

El objetivo estaba claro; había que encontrar el barco perdido de las dos piratas. Y vaya si lo hicieron, siempre después de hacer el juramento a Barba Azul, claro. Ahí estaba esperándoles, en el centro del Campo Grande, para vivir una aventura a bordo de su buque. Más de uno bostezaba a la hora de volver a casa, y es que convertirse en un pirata en Valladolid no es tarea sencilla.