El BM Atlético Valladolid se deshace del Torrelavega y sigue la escalada (35-29)

JUAN POSTIGO

Los de Nacho González derrocaron al colista de la categoría en Huerta del Rey sin mayores contratiempos y encadenaron su segundo triunfo consecutivo.

FICHA TÉCNICA

 

BM ATLÉTICO VALLADOLID (35): Grossi, Turrado, Dani Pérez, Fernando Hernández, César, Roberto y Egea. También jugaron Rey, Lacasa, De la Rubia, Viscovich, Quintanilla, Raúl y Joel.

 

BM TORRELAVEGA (29): Alonso, Crespo, Melión, Javier Peña, Joaquín, José Carlos Hernández y Abad. También jugaron Vega, Díaz Mata, López, Óscar Arroyo, Borbón, Lamadrid y Sergio Rodríguez.

 

PARCIALES: Primera parte: 3-1, 6-2, 9-5, 12-8, 13-12, 15-13. Segunda parte: 18-15, 23-17, 27-21, 29-22, 32-25, 35-29.

 

INCIDENTES: Partido correspondiente a la 11ª jornada, disputado en Huerta del Rey ante un pabellón a media entrada.

El Balonmano Atlético Valladolid sigue en su escalada hacia el liderato tras imponerse al Torrelavega en Huerta del Rey, en un choque en el que, si bien los de Nacho González pudieron hacer una mejor primera mitad, acabaron demostrando que tienen madera entre sus filas para continuar en la pelea y firmar un contundente 35-29.

 

Y eso que la cosa no comenzó muy bien. La lesión de César Pérez nada más dar inicio, de la que habrá que calibrar la duración, encendió las alarmas, pero el Atlético supo mantenerse estable y aguantar una ventaja que cogió rápidamente desde el primer momento gracias a una defensa ordenada y una contra letal, de esas que desesperan al rival.

 

El Torrelavega se dio cuenta pronto de que las cosas no le funcionaban, de manera que demostraba ostensiblemente su condición de débil en la clasificación y tiraba a trompicones. Estaba claro que los de Nacho González estaban mucho más asentados sobre la pista y hacían valer su condición de locales gracias a un Roberto Turrado que se hizo grande por momentos y un Grossi que percutía por banda como cuchillo en mantequilla.

 

Hasta que la hecatombe tomó forma, o al menos amagó. Los azules empezaron a deshacerse como un azucarillo y el Torrelavega metió la quinta para, en un parcial calamitoso de los de Nacho González, colocarse a tan solo un gol de distancia. Tiempo muerto de González que pareció espabilar a los locales, que consiguieron llegar al descanso con 15-13 en el marcador gracias a un gol de De la Rubia sobre la bocina.

 

Salieron como un torbellino los pucelanos, que en menos de un minuto ya habían marcado dos dianas más. Y es que este equipo sigue siendo una máquina por engrasar, capaz de dejar grandes destellos de calidad cuando se lo propone como de dejarse matar en defensa. No había más que fijarse en la línea de seis, sólida como una roca cuando se lo propone, o las meteduras de pata a la hora de defender los ataques del colista.

 

En esas que el partido entró en una fase de histeria colectiva en la que los goles empezaron a volar en una y otra dirección. Como resultado, el marcador se disparó siendo el Atlético Valladolid el gran beneficiado, hasta el punto de que mediada la segunda parte los de Nacho González se pusieron tierra de por medio en el ecuador la segunda mitad. Todo parecía controlado, y de hecho, así fue.

 

Los visitantes comenzaron a desesperarse y a cargarse de faltas innecesarias mientras el crono seguía corriendo y el resultado era nulo, con un conjunto azulón que, por fin, se decidió a defender su renta con contundencia con un Huerta del Rey volcado con su equipo. Fernando Hernández terminó por hincharse a goles, al mismo ritmo que el Torrelavega seguía cuesta abajo y sin frenos.

 

Así, y tras un par de amagos arbitrales en los que el público no dudó en levantarse con el esperpento ante el Teucro aún en la mente, el Atlético Valladolid terminó por dejarse llevar para firmar un 35-29 en el marcador. La escalada hacia el liderato vuelve a estar presente.