El BM Atlético Valladolid se ceba con el BM Soria y sigue creciendo (36-19)

BORIS GARCÍA
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Los de Nacho González dominaron su tercer partido de pretemporada de principio a fin, en un choque en el que se demostraron un buen ataque y una defensa ordenada.

La rueda que es este Balonmano Atlético Valladolid y que comenzó a rodar deportivamente hablando hace unas semanas, parece estar tomando la dirección adecuada. Al menos, eso se puede deducir de la tercera prueba de pretemporada en la que los de Nacho González vencieron y convencieron al imponerse por un contundente 36-19 al BM Soria.

 

Y es que los vecinos se convirtieron en un juguete roto en manos de los vallisoletanos, que aprovecharon el choque para seguir confirmando sensaciones y creciendo como equipo ante unos 400 espectadores que se dieron cita en Huerta del Rey.

 

El partido, tampoco vamos a negarlo, se trataba claramente de una pachanga de verano. Así lo interpretaron ambos equipos, que dejaron claro que tampoco se jugaban las habichuelas sobre el parqué. A pesar de la resistencia numantina inicial de los sorianos, pronto comenzaron a distanciarse los de Nacho González, apenas pasados diez minutos.

 

Fue ahí donde salió el repertorio vallisoletano, mientras el técnico les exigía más a sus jugadores. Con una defensa de 6-0, el conjunto se mostró serio y ordenado, sobre todo para salir después a la contra, aunque era evidente que todavía quedan varios tornillos por ajustar. “Más velocidad, más abiertos”, se desgañitaba Nacho en la banda a la hora de defender.

 

Desde luego se pudieron ver hechuras de un equipo que tiene mucho por ofrecer, pero demasiado también por pulir. El conjunto soriano, claramente inferior en todos los sentidos, trataba de revolverse como gato panza arriba pero el resultado era más bien nulo. Ávila imponía sus galones, Miguel Lacasa corría la banda como un poseso. Y el marcador se iba ampliando. El 20-12 al descanso lo decía todo.

 

Y la segunda parte fue más de lo mismo, pero con un ritmo bastante más cansino. Vendido todo el pescado en Huerta del Rey, el Atlético Valladolid se dedicó a divertirse al mismo tiempo que César Pérez seguía haciéndose grande en la portería pucelana. Hasta aquellos que gozan de menos minutos tuvieron un tiempo extra que, en realidad, de poco sirvió.

 

Lo que sí pudo verse en el segundo periodo fue un interesante abanico de técnica ofensiva de los locales, esta noche de negro. Por el centro, por las bandas, por arriba, por abajo, amaga por un lado, por el otro... Y eso gustó a la afición, claro, que va viendo cómo el equipo crece poco a poco. Con el resultado final, de 36-19, solo queda esperar que el equipo mantenga esta progresión en la pretemporada.