El BM Atlético Valladolid cumple su parte, pero la Asobal tendrá que esperar (31-17)

Gonzalo Viscovich, en pleno lanzamiento a puerta. A.MINGUEZA
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Los de Nacho González consiguieron imponerse a un correoso Bordils que no se jugaba nada, pero el ascenso se descartó a mitad de partido cuando se supo que el Bidasoa también había ganado.

FICHA TÉCNICA

 

Atlético Valladolid (31): Javi Díaz (portero), Diego Camino (4), Fernando Hernández (5, 1p), Gonzalo Viscovich (2), Roberto Turrado (2), FilipKallman (3), David Fernández (4) -siete inicial- Alfonso de la Rubia (-), Sebas Kramarz (3), Sergi Grossi (-), Roberto Pérez (3), Daniel Pérez (-), LuismaLorasque (3, 2p), José Ángel Delgado Ávila (1), Joel Gómez (1) y César Pérez (portero).

 

Handbol Bordils (17): Joan Comas (portero), Gerard Farrerons (2), Francesc Reixach (-), Oriol Márquez (-), David Masó (1), DalmauHuix (2), Esteve Ferrer (1)-siete inicial- Joan Vilanova (-), Enric Pedraza (1), Josep Reixach (4, 3p), Sergi Mach (-), Arnau Palahí (4), Artemi Figueras (portero) y Isaac Aleman(2)

 

Parciales cada 5 minutos: 2-1, 5-3, 5-5, 7-7, 8-7, 12-10 -descanso- 14-10, 18-11, 24-13, 27-14, 29-15, 31-17

 

Árbitros: Álvaro García y Juan María Sanmartín. Excluyeron a Roberto Turrado (6’), Arnau Palahí (22’), José Ángel Delgado Ávila (27’), David Masó (41’), Oriol Márquez (47’)

 

Pabellón: Pabellón Huerta del Rey (Valladolid) ante unos 2.600 espectadores.

Nada, no hubo suerte. La diosa fortuna le fue esquiva al BM Atlético Valladolid en su búsqueda del ascenso a la Asobal y tendrá que esperar al menos una semana para alcanzar la gloria, y es que esta vez la rozó con la punta de los dedos. Pese a la victoria ante el Bordils de este sábado por resultado de 31-17, el Bidasoa, quien jugaba una hora antes frente al Alarcos, confirmó un sudado triunfo por 29-30 que hacía imposible el ascenso matemático de los pucelanos.

 

Tampoco fue fácil el choque para los de Nacho González, que a pesar de ser perfectamente conocedores de la situación mediada la primera parte -los móviles y las radios brillaban en los banquillos y en la grada de un Pabellón Huerta del Rey a medio gas-, se dejaron llevar durante la primera mitad del partido para llegar al descanso con un resultado de 12-10.

 

Parecía mentira que fueran los guerreros azules quienes tuvieran todo en juego y el Bordils nada, después de conseguir la permanencia hace una semana. Simplemente, los locales no fueron capaces de buscarle las cosquillas a su rival durante la primera media hora, un equipo que parece que se le suele atragantar en demasía a los pucelanos, si bien las decisiones arbitrales tampoco hicieron precisamente un gran favor.

 

Con Turrado especialmente activo, para lo bueno y para lo malo, el Atlético Valladolid al menos sí consiguió mantener un detalle importante como es ir siempre por delante en el marcador. Las defensas y los porteros fueron protagonistas en el sentido positivo, los ataques para el negativo, y como no podía ser de otra manera el resultado fue un marcador más bien bajo y ajustado. Entre exclusiones y protestas del público se llegó al descanso, conscientes de que hoy no habría celebración.

 

La segunda parte fue otra cosa. Vaya usted a saber qué les dijo González a sus pupilos que estos metieron el turbo definitivamente para ponerse en cuestión de minutos seis arriba con 16-10 en el electrónico. Los de Pau Campos se desfondaron, como si fueran conscientes de repente de que no tenían tanto en juego, mientras en Huerta del Rey se coreaba el “que sí, joder, que vamos a ascender” con la mente ya puesta en el crucial choque de la semana que viene ante Bidasoa.

 

De hecho, fue en ese momento cuando empezó la fiesta en el Pabellón pucelano. Al mismo ritmo que caían los goles de Fernando Hernández, un continuo incordio para el rival, de Diego Camino y David Fernández -esta vez sí con más acierto que en la primera mitad-, los canticos comenzaban a sucederse. Resultado, una amplia diferencia que llegó rápidamente a los diez goles de distancia hasta el resultado final, con un Atlético serio tanto en la zona defensiva como en la ofensiva.

 

Así las cosas, y con la afición y jugadores estallando de alegría ante el pitido final cuando el marcador indicaba un abultado 31-17, la gran final está ya en el horizonte para la semana que viene. Y es que se tratará, sin duda alguna, del gran partido por un puesto en Asobal ante el Bidasoa, si bien en caso de derrota al Atlético aún le quedaría la carta de la última jornada al mantenerse con esta victoria a cuatro puntos de distancia.

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