El Black Friday enloquece al centro de Valladolid

Este día de rebajas llega desde Estados Unidos al corazón de de la capital vallisoletana con ganas de adelantar las compras de Navidad. 

 

De lunes a viernes, de viernes a domingo, dos días, cuatro días o solo el viernes. Los comercios del centro de Valladolid se han preparado para una semana que tiene su punto álgido en un viernes, un Black Friday,  que llena las tiendas de gente deseosa de encontrar alguna de esas gangas que quedan tan bien y alegran el día.

 

Friday’, ‘Fraidy’ o ‘Fraidey’, muchos discuten la pronunciación de esta fecha en ese idioma que a los españoles se nos da tan bien. Una cuestión secundaria cuando hablas de las rebajas que han sacado a tanta gente de casa de buena mañana y con un frío que congela orejas y narices.

 

Nos vamos a hinchar a vender”, comenta algún encargado. Con horarios sin descanso y descuentos que van desde el 20 al 50 por ciento, este día se convierte en el ideal para ir comprando y evitar pillarse los dedos  en Navidad.

 

Los comercios se llenan y las colas crecen hasta casi salir por la puerta.  “¿Dónde está la talla?”, “¿deberíamos ponernos ya a la cola?”, “¿qué tal me queda?” o “¿cuánto es la rebaja?” se convierten en las principales preocupaciones. “Esta esto que parece la guerra”, comentan en la Calle Santiago, uno de los epicentros del Black Friday.

 

¿Te ayudo con algo?”, esas palabras mágicas a las que en otro momento contestarías con un: “No hace falta, solo estoy mirando”, se convierten en un “sí, gracias, ¿podrías buscarme la talla de esto?”. Y es que los dependientes están más cotizados que cualquier prenda de ropa. Con tanto ajetreo una pequeña ayuda siempre viene bien.

 

Tiendas como Pull & Bear, Massimo Dutti o Zara rebosan gente y pasar a los probadores se convierte en toda una carrera de obstáculos. Aquello de que las tiendas ponen música con ritmo para motivar las compras pasa en algunos casos a confundir a un cliente que no sabe si entra en una tienda de ropa o en Pachá. La filosofía también tiene cabida en este día: “he visto todo y no he visto nada”, cuenta algún cliente como si del mismo "Solo sé que no sé nada" de Sócrates se tratase.  

 

Los establecimientos de moda, perfumería o cosmética no son los únicos beneficiados con esto. Las cafeterías de la zona también aprovechan el momento, dando ese necesario descanso a esas personas exhaustas que claman por una momento de relax entre tanta compra.  

 

Me han dicho que todo está lleno”, le cuentan a un dependiente, y es verdad. Se requiere práctica para superar satisfactoriamente este eslalon en una de las zonas más transitadas de la capital vallisoletana, que se extiende a calles y establecimientos cercanos.

 

Todos se frotan las manos en este día, tanto vendedores como clientes. Una costumbre bien traída de Estados Unidos que potencia el comercio y anima a esos afortunados que han sido capaces de encontrar ese regalo, propio o para otro, que logra esbozar una sonrisa.