El barrio Delicias acoge la mayor parte de la población inmigrante de Valladolid

Presentación del V boletín informativo del Observatorio Municipal de Inmigración. A.MINGUEZA

Los nuevos datos de inmigración en Valladolid revelan un aumento en esta población desde 2005. Aun así, la ciudad vallisoletana cuenta con una media inferior a la de Castilla y León.

El V boletín informativo del Observatorio Municipal de Inmigración recoge nuevos datos respecto a la inmigración en Valladolid. Las cifras están basadas en el padrón y no recogen la población flotante.

 

Desde que se creara en 2005 el I Plan de Integración de Población Inmigrante ha habido un incremento progresivo de inmigrantes en Valladolid. Actualmente la ciudad del Pisuerga registra más de 17.000 inmigrantes lo que corresponde a un 5,59% de la población. A pesar de este aumento, Valladolid sigue teniendo una media inferior a la española y a la de Castilla y León.

 

La media de edad es de 34 años y los extranjeros provienen en su mayoría de Bulgaria (23%), Rumanía y Marruecos. Muchas personas naturales de América Latina volvieron a sus ciudades de origen con motivo de la caída del sector de la construcción. El retorno voluntario, la nacionalización y la caducidad del visado son los motivos más comunes que explican el descenso de la población inmigrante en Valladolid.

 

El barrio vallisoletano de Delicias es el que concentra mayor población inmigrante, con una cifra de 2.088 personas.  Le siguen Rondilla, Pajarillos bajos y Caamaño-Las Viudas. Sin embargo es el barrio Vadillos el que concentra más población extranjera respecto al total de la zona con una cifra del 9,56%.

 

Respecto al mundo laboral, los inmigrantes de origen marroquí son los más desempleados. El sector servicios se ha visto más afectado que el resto. Académicamente el 65% de los inmigrantes tienen únicamente el título de graduado en ESO o incluso menos.

 

Fernando Rey, presidente de UNICEF Castilla y León refleja en su artículo ‘Racismo y xenofobia líquidos’ que el racismo es algo erróneo, la sociedad hace una aceptación pública de la población inmigrante pero los rechaza en privado. De la Riva le da la razón a Rey y resuelve con la afirmación de que “el mayor pecado de la sociedad española es la hipocresía y la envidia”.