El Baloncesto Valladolid se acostumbra a coleccionar palizas

Era una derrota esperada. Ante un rival de otra dimensión como el Laboral Kutxa, el conjunto vallisoletano encajó una sonora derrota (58-87) con escasos apuntes positivos y la nota positiva de seguir en esa "pretemporada" que al menos se salda con una victoria en su casillero.

58 - CB VALLADOLID: Vilhjalmsson (4), Suka-Umu (2), Wright (-), Vasilopoulos (4), Haritopoulos (22) -cinco inicial-, Johnson (7), Andjusic (12), Rowe (5), Iván Martínez (-), Sinanovic (2) e Izquierdo (-).

 

87 - LABORAL KUTXA): Hodge (2), Jelinek (9), San Emeterio (15), Nocioni (13), Pleiss (6) -cinco inicial-, Heurtel (7), Mainoldi (9), Kaukenas (9), Bjelica (8), Van Oostrum (-), Kelati (-) y Diop (9).

 

ÁRBITROS: García González, Redondo y Rial. Eliminaron por cinco faltas personales a Pleiss (min.39), del Laboral Kutxa, y a Vasilopoulos (min.39), del CB Valladolid.

 

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la quinta jornada de Liga Endesa, disputado en el pabellón Pisuerga ante 3.200 espectadores.

 

El Laboral Kutxa ha sumado su segunda victoria de la temporada ante un CB Valladolid sin recursos, que apenas aguantó los primeros diez minutos y que se mostró incapaz de encontrar la motivación y la mordiente necesaria para intentar competir, con la única excepción de Haritopoulos.

 

El cuadro de Ricard Casas aguantó tímidamente en el primer cuarto, aunque los triples baskonistas le hicieron llegar al final con 13-20. Hubo remontada en la reanudación hasta igualar el resultado (20-20), pero ahí se acabó la resistencia local y el Laboral Kutxa tuvo una mañana feliz en Pisuerga.

 

El Laboral Kutxa supo aprovechar bien la inoperante defensa del CB Valladolid, con un Vasilopoulos fuera de lugar que tampoco encontró apoyo en Sinanovic en el juego interior, para volver a hacer valer su efectividad desde el exterior y aumentar las diferencias hasta el 24-40 con el que se llegó al descanso.


El hecho de tener que ir a remolque lastró el juego de los locales que, aunque notaron cierta mejoría con Haritopoulos y Johnson, no pudieron con el empuje y calidad de jugadores como Diop o Nocioni, muy acertados en el plano ofensivo y que ampliaron la ventaja hasta los 21 puntos (39-60).

 

La máxima quedaría establecida en 23 puntos (42-65) al término del tercer cuarto, gracias a esa mayor intensidad de los vitorianos, que contaron con el trabajo y entrega de San Emeterio, el mejor de su equipo.

 

Aún quedaba un último tiempo y Casas tardó poco más de dos minutos en solicitar un receso, ya que su equipo vagaba por la pista para convertirse en mero testigo del juego visitante, que seguía incrementando la renta (44-68) hasta derivar en los 29 puntos finales (58-87).