El Ayuntamiento se da diez años para cambiar los 45.000 puntos lumínicos a bombillas LED

Una farola en la Rosaleda, en Valladolid. TRIBUNA

Desde el Consistorio de Valladolid, que ya ha renovado 7.000, se asegura que no compensa la adaptación en poco tiempo por ser una tecnología en constante evolución.

VENTAJAS DE LAS BOMBILLAS LED

 

1. Es más segura que la luz tradicional, porque es menos contaminante: no tiene mercurio ni tungsteno. Además, reduce las emisiones de CO2 en un 80%.

 

2. Dura muchísimo más: hasta 45.000 horas de uso (más de 15 años, si la encendemos unas 8 horas al día), con un mantenimiento mínimo.

 

3. No genera calor, así que no quema (el 80% de la energía que consume se convierte en luz).

 

4. Ahorro energético (por el motivo anterior, consumen hasta un 85% menos que las bombillas tradicionales).

 

5. Resiste temperaturas más extremas que las bombillas incandescentes, además de mayor humedad y vibraciones.

 

6. Encendido instantáneo.

 

7. Resistente a un enorme número de ciclos sin perjuicio para su rendimiento (las veces que se enciende y se apaga).

 

8. Reproduce los colores con una gran fidelidad, con un índice cromático de 80 sobre 100.

Viene del anterior equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Valladolid pero desde que entrara el nuevo en junio del año pasado no se ha dudado en darle continuidad. La tecnología LED lleva años ‘colándose’ paulatinamente en la ciudad, poco a poco, en diferentes puntos lumínicos. Desde los más previsibles, como podrían ser las farolas, a los que no lo son tanto como la iluminación externa de los edificios municipales. Un afanoso trabajo al que se van adaptando muchos Consistorios de toda España visto el ahorro y el buen resultado con el concluyen los proyectos.

 

El proceso es sencillo. Se compran nuevas bombillas y se sustituyen en aquellos lugares donde se ve oportuna la renovación. El Consistorio tiene registrados hasta 45.000 puntos lumínicos que dependen de su gestión, aunque pese a todas las ventajas que supondría no se ha querido hacer toda la permuta de golpe. ¿Por qué?

 

“La intención es hacerlo de manera progresiva, porque estas bombillas van avanzando y las de hace cuatro años no son las mismas que las de ahora. Por eso no conviene hacerlo en poco tiempo”, comienza explicando el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, quien cree que “en unos diez años” todas las bombillas que dependen del Ayuntamiento serán ya de tecnología LED, rondando el número actual las 7.000.

 

Menos contaminante con un 80% menos de emisión de CO2 que las normales, con menos peligros al no producir calor, una duración de hasta quince años con un consumo de ocho horas al día... y por supuesto, un 85% menos de consumo que las bombillas tradicionales. No hay motivos para no adaptarse a los nuevos tiempos.

 

“Es una tecnología mucho más eficiente, más útil desde el punto de vista de la sostenibilidad. Hay un programa de alumbrado y en ciertos barrios de la ciudad ya se ha llevado a cabo”, sigue Saravia, quien insiste en la entrada “paulatina” de esta tecnología en Valladolid y explica que para este año hay una partida en el Presupuesto.

 

“En algunos casos estamos aprovechando la sustitución para replantear la iluminación que se estaba dando en esa zona, ya que en algunas estaba desequilibrado, con mucha luz en ciertos casos y con poca en otros”, cierra el concejal, en una decidida apuesta por los LED. Así que ya sabe. Cuando pasee por Valladolid en una noche cualquiera, es posible que lo esté haciendo con una tecnología que, a día de hoy, sigue dando pasos de gigante.