El Ayuntamiento de Valladolid se desespera con las ecoterrazas

Una de las tres ecoterrazas 'abandonadas' en la Acera de Recoletos. JUAN POSTIGO

La concejal de Turismo, Comercio y Cultura, Mercedes Cantalapiedra, reconoce que ya no sabe qué más hacer para agilizar el traslado de cuatro de las cinco ‘peceras’, ya adjudicadas.

“Ya no sé qué decir, seguimos a la espera”. Las palabras de Mercedes Cantalapiedra, concejal de Cultura, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid el pasado viernes a la pregunta de qué va a ser de las cinco ecoterrazas deja muy a las claras la situación. Estas ‘peceras’, que continúan abandonadas a su suerte en el centro de la ciudad, en principio tenían como límite el pasado 1 de enero para encontrar adjudicatario y trasladarse a su nueva ubicación, o al menos esa fecha se había marcado el Consistorio, pero la operación ha terminado por enquistarse.

 

Cabe recordar que son cinco estas ecoterrazas –tres en el Paseo de Recoletos, otra en el Paseo Zorrilla y una última en la calle Magallanes- y que continúan a la espera de una nueva ubicación después de que se decidiera rescatarlas de su abandono, para lo que se tuvieron que tramitar los pertinentes permisos y que hasta cuatro bares interesados presentaran sus ofertas para empezar a usarlas.

 

Pero por ahora ahí se ha quedado la cosa. Estos nombrados permisos de los cuatro bares que quieren llevarse estas estructuras de madera y cristal ya han sido aprobados, pero la cosa no termina de arrancar.

 

“No hay novedad”, explicaba Mercedes Cantalapiedra hace todavía más tiempo, horas antes de Año Nuevo, sabiendo ya que se iba a superar la fecha límite que se habían marcado. Por aquel entonces era cuestión de los técnicos, saturados, que debían dar el visto bueno. Hoy ya es complicado encontrar explicación para una situación atascada, como reconoce la propia concejal. “Tiene que estar al caer, pero ya no sé qué decir”.

 

PASADO COMPLICADO

  

Cabe recordar que si estas cinco ecoterrazas se encuentran abandonadas a su suerte es porque los cinco adjudicatarios que en su día se hicieron con sus servicios terminaron por ver mal negocio en ello –hablamos de 2013-, optando por romper el contrato. Los cuatro nuevos interesados se harán con sus servicios previo pago al Ayuntamiento de 5.000 euros mensuales por un periodo de cinco años, con la posibilidad de prorrogar dicho periodo otros cinco años más si les convence el negocio.

 

En ellas “se pueden desarrollar actividades de hostelería, heladería o tienda degustación asociada a un restaurante, comedor o bar; otras de exposición o exhibiciones de productos, presentaciones y salas de lectura e iniciativas dirigidas a niños, como ludotecas con monitor para establecimientos hosteleros en cumpleaños infantiles”, según informó el Ayuntamiento de Valladolid en su día.