El Ayuntamiento de Valladolid se da hasta finales de 2016 para tirar el ruinoso chalet de Parquesol

El ruinoso chalet de Parquesol debería estar derribado para finales de 2016, como tarde. TRIBUNA

El Consistorio sigue pendiente del plan parcial urbanístico que le afecta y de las intenciones de la empresa propietaria, aunque se confía en derribarlo definitivamente este año.

Se trata de un muerto en vida, un auténtico estorbo para el Ayuntamiento de Valladolid y un peligro para los muchos chavales que deciden pasar un rato a pesar del riesgo que entraña la estructura. El viejo chalet Antonio Alfonso de Parquesol, aquel que acumula años y años de abandono en la ladera que da al Puente de la Hispanidad, parece que tiene los días contados, o al menos eso es lo que se quiere pensar desde el Consistorio, que lleva meses deseando deshacerse de él desde que entró el nuevo equipo de Gobierno en junio del año pasado.

 

Así las cosas, y pese al lío legal que entraña esta enorme armazón de hormigón, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, asegura que pronto se deshará el entuerto. “El problema es que, más allá de la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, al chalet le afecta un plan parcial de Ladera Sur. De ahí saldrá la solución”. Así, pendiente de que se dé luz verde a ese nuevo modificado urbanístico, el Ayuntamiento también ha gestionado de manera paralela la licencia de demolición a la espera de poder tirarlo cuando sea posible.

 

La cosa no está fácil, en todo caso. Más allá de esa resolución urbanística, que se espera se dé en un par de meses, está pendiente la propiedad del edificio ya que en los últimos años esta ha pasado por varias manos, convirtiéndose así en un muerto inmobiliario. Lejos quedan aquellos tiempos en los que se proyectó un enorme hotel en los años 80. Según El Norte de Castilla, la última notificación de propiedad existente es de este pasado mes de enero para la empresa Diseños de Chalets SA, pero que el Ayuntamiento sospecha que podría haber vendido –una vez más- recientemente.

 

“Si no aparece quién es el verdadero propietario, nosotros lo que haríamos sería embargar el valor de la demolición, que por cierto no es sencilla. Sería en ese momento cuando se vería quién es el propietario, debería quedar claro pronto”, reconoce Saravia, algo cansado de un tema que se prolonga en el tiempo mientras los jóvenes siguen haciendo del lugar, lleno de agujeros en la estructura y chatarra, su parque de atracciones.

 

En todo caso, la pregunta se antoja fundamental. ¿Hay plazos? “Últimamente doy muchos, aunque luego los incumpla todos”, ríe el encargado del área de Urbanismo en el Ayuntamiento. “Lo lógico es que para finales de este año esté resuelto de manera definitiva este tema”. Porque cuando todos los visos legales estén cumplidos, si es que el propietario no pone trabas al derribo y dilata el asunto, habrá que estudiar la manera de tirar un armazón de tres pisos en plena ladera que no se plantea fácil... pero eso ya será otro tema.