El Ayuntamiento de Simancas retira el radar de control de velocidad

Imagen del Camino Viejo de Simancas durante las obras de mejora del asfaltado. FOTO: M.E.

Desde primeros de este mes de octubre, el radar de control de velocidad que se movía en el entorno del Camino Viejo de Simancas y la carretera de Pesqueruela, dirección Entrepinos, ya no funciona por decisión del Ayuntamiento a la vista del descenso de velocidad en ambas vías.

Los datos aportados por la empresa que durante un año ha explotado el radar de control de velocidad constatan un evidente descenso en las velocidades de los vehiculos que circulan tanto por el Camino Viejo como por la carretera de acceso a la urbanización Entrepinos. Para el Ayuntamiento supondrá un alivio por las protestas vecinales, aunque dejará de recaudar 25.000 euros en concepto de sanciones de acuerdo al contrato suscrito con la concesionaria, que ganaba el 50% de las sanciones impuestas.

 

Para adoptar esta decisión ha tenido mucho que ver la obra de acondicionamiento y mejora del Camino Viejo de Simancas. Desde su reforma, que incluye la construcción de un carril bici-peatonal en ambas direcciones hasta el límite con Valladolid y diversos guardias tumbados en los pasos de peatones, los conductores han reducido sensiblemente su velocidad de circulación.

 

Los datos recogidos desde noviembre de 2012 hasta junio de 2013 son bastante evidentes. El pasado año se registraba una media mensual de 200 sanciones de las cuales el 44% correspondían a vecinos de Simancas y el 56% al resto. Con el radar en funcionamiento, la velocidad media en las vías comentadas disminuyó de 98 kilómetros por hora a 80 km/h.

 

Esos números cambian considerablemente en 2013 con una media mensual de sanciones de 101 y un 34% para residentes en Simancas frente un 66% de fuera. La velocidad media se situó en 68 kilómetros por hora, suficiente para que el Ayuntamiento tomara la decisión de eliminar el radar.

 

En términos globales, la velocidad se redujo un 18% en ambas vías, así como el índice de sanciones, que acabó descendiendo hasta un 102% en el cómputo de los doce meses de vigencia. La única incógnita es saber cómo afrontarán los conductores su manejo del acelerador en la carretera de Pesqueruela, ahora libre de controles y de momento sin guardas tumbados que obligan a reducir la velocidad.