El Ayuntamiento de Rioseco recuerda a los caídos en la Batalla del Moclín de la Francesa

La corporación municipal de Medina de Rioseco rindió un sencillo homenaje a los caídos en aquella sangrienta batalla del Moclín de 14 de julio de 1808, en la Guerra de la Independencia. Lo hizo con un respetuoso minuto de silencio y con la ofrenda de una corona de laurel que el alcalde de Rioseco, Artemio Domínguez, depositó junto a la escultura que homenaje a las víctimas de la cruenta batalla, ubicada en el Paseo de San Francisco.

 

Representantes de todos los grupos políticos del Ayuntamiento se sumaron al acto, que precedió a una conferencia de Jesús Maroto, quien presentó su novela Catedral de Ficción, basada precisamente en la batalla riosecana.

 

Artemio Domínguez destacaba que “la historia de una ciudad no debe olvidarse nunca y en la historia de Medina de Rioseco, aquel 14 de julio de 1808 fue trágico, con un acontecimiento del que la población tardó mucho tiempo en recuperarse”. El alcalde reiteraba que no hay que olvidarse de esta fecha e incluso “nos lo recuerda el Arco del Triunfo en París”. “Es importante acordarse de aquellos que sufrieron tanto que hasta dieron la vida defendiendo a Rioseco y a España”.

 

Tras el recuerdo Jesús Maroto impartió una conferencia en el salón de actos del Ayuntamiento en el que presentó su obra Catedral de Aflicción “una historia novelada que tiene como protagonista al general José de Zayas, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Castilla y que los historiadores británicos han coincidido al señalarle como el mejor general de la Guerra de la Independencia y cuya primera batalla fue, precisamente, la del Moclín”.

 

Maroto señaló que también que las mujeres son protagonistas en la novela “por su empuje” en la contienda. El autor de la obra dice que en aquella Guerra, las batallas no se ganaban únicamente por el número de efectivos de ambos bandos, sino por la calidad de los ejércitos. “En el caso del francés, la caballería fue de gran número y calidad lo que acabó decantando la batalla del Moclín”. Por último, Maroto, dice que las primeras batallas perdidas enseñaron a los españoles a persistir para finalmente acabar ganando la Guerra.