El Atlético Valladolid se queda a las puertas de dar la campanada ante el Huesca (31-34)

PAULA DE JUANA
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Los de Nacho González firmaron un partido muy serio ante todo un Asobal, pero acabaron hincando la rodilla y se quedan fuera de la Copa del Rey en octavos de final.

FICHA TÉCNICA:

 

31 - BM Atlético Valladolid: Rey Enrique (Pérez Verdejo, ps), Grossi (1), Turrado (1), Dani Pérez (1), Fernando Hernández (13,7p), Roberto Pérez (4), Egea (3), De la Rubia (4), Lacasa (3), Ávila (1) y Viscovich (-).

 

34 - BM Huesca: Savic (Pablo Hernández, ps), Rochel (4), Muguerza (2), Novelle (5), Cartón (9,3p), Escribano (3), Rasic (1), Molina (1), Mira (-), Ancizu (2), Casado (4), Sanchez (1) y Nolasco (2).

 

Tanteo: 3-3, 7-5, 9-8, 13-12, 14-16 y 16-18 (descanso); 19-21, 22-24, 23-27, 26-30, 29-31 y 31-34 (final).

 

Árbitros: Antonio Merino Mori y Francisco Javier Moyano Prieto (Federación castellanoleonesa). Excluyeron dos minutos a Viscovich (min.21 y 23), Grossi (min.33), Fernando Hernández (min.40), del Atlético Valladolid, y a Rochel (min.14), Rasic (min.16), Sánchez (min.26), Molina (min.29 y 32), Mira (min.55), del Huesca.

 

Incidencias: Encuentro correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el polideportivo Huerta del Rey ante unos 1.200 espectadores.

Nada, no pudo ser. El Balonmano Atlético Valladolid sucumbió a la lógica y cayó de la Copa del Rey tras ser derrotado por el Huesca en Huerta del Rey por resultado de 31-34, en un choque que estuvo disputado hasta el final. Los locales dieron la cara en todo momento y mantuvieron la tensión hasta el final, pero serán los oscenses los que estén en la próxima ronda del torneo del KO.

 

En un partido que cumplió con las expectativas, ambos equipos saltaron a la cancha con una defensa seria y con mucha profundidad en ataque. Así, como acabaría siendo durante todo el partido, la igualdad se mantuvo en el marcador desde el primer momento.

 

Incluso los de Nacho González se adelantaron en la primera parte en más de una ocasión gracias a las individualidades de Roberto Pérez.

 

Pero fue entonces cuando llegaron dos exclusiones consecutivas de Viscovich que propiciaron que los visitantes se fueran al descanso con ventaja de dos goles (16-18), eso sí, con las espadas en todo lo alto. Los de Nacho González siguen demostrando que crecen día a día, y esta podía ser la oportunidad de dar la campanada definitiva para marcarse como un claro rival a temer.

 

No acabaría siendo así. Los de Huesca terminaron por imponer su ritmo, ante el que los pucelanos acabaron entregando la cuchara. Los contraataques visitantes se volvieron una constante, ante el que poco pudo hacer el Atlético Valladolid. Al final, 31-34 y el honor más que intacto para los vallisoletanos, pero una espina clavada por no haber podido firmar la machada.