El Atlético Valladolid, a la Asobal por la Puerta Grande

Los de Nacho González se imponen a domicilio al Bidasoa Irán por 24-29 y certifican su ascenso a la máxima categoría del balonmano español.

Bidasoa Irún (24): Pedja Dejanovic (portero), Cristian Martínez (1), Adrián Crowley (7), Markel Beltza (-), Julián Portero (2), Kauldi Odriozola (6), Jon Azkue (2) -siete inicial- Asier Zubiria (portero), Iago Muiña (-), Gastón Mouriño (3), Iñaki Cavero (1), Jon Vázquez (-), Didac Villar (-), Veljko Davidovic (2), Nemanja Bezbradica (-).

 

Atlético Valladolid Recoletas (29): Javi Díaz (portero), Diego Camino (2), Fernando Hernández (9), Gonzalo Viscovich (1), Filip Kallman (2), Luisma Lorasque (4),  David Fernández (6) -siete inicial- Alfonso de la Rubia (3), Roberto Turrado (-), Sebas Kramarz (1), Sergi Grossi (-), Roberto Pérez (-), Daniel Pérez (1), José Ángel Delgado Ávila (-), Joel Gómez (-) y César Pérez (portero).

 

Parciales cada 5 minutos: 2-3, 5-7, 8-9, 10-11, 12-13 -descanso- 13-15, 14-16, 14-17, 15-20, 17-23, 21-25, 24-29

 

Árbitros: Efrén Muñoz y Julio Posada. Excluyeron a Cristian Martínez (8’, 24’, 35’), Gonzalo Viscovich (13’) Markel Beltza (14’, 25’, 49’), Sergi Grossi (21’, 23’), Julian Portero (35’), Filip Kallman (37’, 47’)

 

Pabellón: Pabellón Artaleku (Irún) ante unos 2.200 espectadores. Se desplazaron hasta Irún unos 180 aficionados vallisoletanos.

El Atlético Valladolid cerró por fin su ascenso de categoría, a la Liga Asobal, después de imponerse al Bidasoa Irún (24-29), en un partido marcado por la brillante defensa desplegada por los visitantes en la segunda parte. Tras una primera parte igualada, los de Nacho González cerraron el triunfo y el ascenso con una lección defensiva de primer nivel que sirve para poner un brillante broche de oro a la temporada en un escenario legendario del balonmano nacional.

 

El conjunto vallisoletano confirma así, una jornada antes del final de Liga, su primer puesto en la clasificación y el ascenso directo a la Liga Asobal. Un hito histórico para un club muy joven, con solo dos años de vida, y que devuelve el balonmano de máximo nivel a la ciudad de Valladolid.

 

Los gladiadores azules culminan una temporada excepcional en la que han alcanzado cifras brillantes: en 29 partidos han sumado 27 victorias, un empate y tan solo una sola derrota. 55 puntos totales que han servido a los de Nacho González para conquistar el título de la División de Honor Plata y sellar su ascenso directo.

 

Aún falta un partido por disputarse, el próximo sábado en Huerta del Rey ante el Meridiano Antequera. Un encuentro que no tendrá ya transcendencia en la clasificación y que servirá de celebración del ascenso con la afición vallisoletana, que esta temporada ha vuelto a entusiasmarse con el balonmano y con un equipo que pasará a la historia.

 

El partido de Irún se antojaba complicado para el Atlético Valladolid Recoletas, que llegaba a una pista legendaria y siempre muy dura y ante un rival que apuraba sus últimas opciones de ascenso directo o al menos el asegurar el segundo puesto que otorga la organización del play off de ascenso.

 

En los primeros compases del choque el Atlético Valladolid Recoletas se mostró tranquilo, quitándose el nerviosismo inicial. Los primeros goles de Fernando Hernández, que tiró del carro pucelano con su garra y valentía habitual, ofreció esa serenidad a los suyos. El 3-6 del minuto 8, con tres goles de Fernando, marcaban el camino.

 

Las primeras exclusiones, de Viscovich en el minuto 13 para los pucelanos, comenzaron a romper el ritmo del encuentro. En estos momentos el Bidasoa Irún se acercó en el marcador (9-9, minuto 17) igualando aún más un partido bronco y muy complicado de arbitrar. Sin embargo, la templanza de los vallisoletanos les permitió recuperar su mínima ventaja y llegar al descanso, con una mínima ventaja (13-15) que daba esperanzas a los visitantes.

 

Pero en la segunda parte, el huracán del Atlético Valladolid arrasó con las opciones de Bidasoa Irún. La defensa volvió a ser clave. Desde atrás los de Nacho González fueron poco a poco aumentando su ventaja, secando a los rivales y dejando sin opciones al Bidasoa.

 

En 15 minutos excepcionales el partido pasó de un 13-15 a un 15-20 que enseñaba el camino al triunfo. Los locales se estrellaron ante los Turrado, Kramarz y un de nuevo brillante Javi Díaz en la portería. Cinco minutos después se alcanzaba la máxima ventaja, 6 goles, 18-24, y los pucelanos seguían golpeando a su rival en defensa. En ataque destacó entonces David Fernández con sus lanzamientos exteriores y Luisma Loras que desde el pivote, ambos fueron el estilete de un equipo que a diez minutos del final ya comenzaba a saborear el triunfo y el ascenso.

 

El Bidasoa fue incapaz de desarbolar el entramado defensivo vallisoletano y poco a poco fue perdiendo fuelle y empuje. Los vallisoletanos recorrieron la fase final del choque de forma plácida, ya con el triunfo en el bolsillo gracias a su ventaja de 4, 5 y hasta 6 goles. Al final, victoria histórica por 24-29 para el Atlético Valladolid.