El ascensor que asciende a los cielos... de Valladolid

Tribuna de Valladolid efectúa una de las primeras visitas a la torre de la catedral metropolitana tras su restauración, en el ascensor panorámico que podrán utilizar los visitantes que lo deseen para descubrir unas espectaculares vistas de la ciudad.

Ríos de tinta se han vertido sobre las obras del ascensor de la catedral. La oposición ha acusado al gobierno popular de derrochar cerca de 600.000 euros y estos justifican la inversión diciendo que la parte principal de la cuantía se ha destinado a restaurar la torre sur de la catedral y que se trataba de una subvención finalista.

 

El gerente de la UTE San Gregorio- REARSA, Álvaro Olivier, que durante los siete meses han acometido las complejas obras, ha acompañado a un equipo de Tribuna de Valladolid en una de las primeras visitas a la torre. “La parte de ascensores es un 30 por ciento del total, el resto supone la restauración y reacondicionamiento de la propia torre”.

 

“Cuando nos adjudicaron las obras nos encontramos una situación de bastante deterioro, con forjados impracticables; se han sustituido muchas vigas y sobre todo se ha limpiado la piedra en el interior de la torre”, explica Álvaro Olivier, quien asegura que las vistas son espectaculares.

 

No defraudan las expectativas. El acceso tiene lugar por la capilla de San Miguel de la propia catedral metropolitana. Un ascensor que ya existía situará a los visitantes en el nivel cero (la altura del tejado del propio templo). Desde ahí ya se toma el nuevo elevador panorámico, que asciende hasta los pies de la cúpula del pináculo. Una escalera de metal da acceso a la galería perimetral desde donde se puede disfrutar de la ciudad a vista de pájaro.

 

La construcción de la torre comenzó en 1880, cuando se instalan dos máquinas de vapor para elevar las piedras. Las labores se prolongarían durante toda la década, hasta 1890. Aunque no sería hasta 1923 cuando se construye la actual cúpula y se coloca la gran estatua del Sagrado Corazón, elaborada en hormigón armado por el gaditano Ramón Núñez y con una altura de ocho metros.

 

Sorprende la gran estructura metálica interna que asegura su anclaje y que en la visita a la galería se puede contemplar. Cuentan las crónicas de la época que el conjunto fue inaugurado el 24 de junio de 1923 con una gran misa que presidió el obispo Remigio Gandásegui desde lo alto de la propia torre y que fue seguida en sus inmediaciones por más de 100.000 fieles. Para aquella ocasión la escultura lucía guirnaldas y flores que ornamentaban la escena.

 

ENTREGA DE LAS OBRAS

 

En apenas quince o veinte días, según fuentes de la empresa, la obra estará plenamente concluida. Entonces será el propio Arzobispado y la Asociación de Amigos de la Catedral quienes comenzarán a gestionar las visitas a la torre. Todo hace indicar que formarán parte del tour del propio templo, aunque no se descarta que se pudiera habilitar un tipo de entrada solo para los que quieran ascender a los ‘cielos’ vallisoletanos. Sea como fuere, los grupos no superarán las ocho personas que es el límite máximo del propio ascensor panorámico.