El arzobispo de Valladolid pide actualizar los "valores" de la Constitución de 1978

Blázquez dio la conferencia este sábado. TRIBUNA

Ricardo Blázquez ha inaugurado este sábado el I Simposio sobre Religión en la Escuela, donde ha hablado de renovar estos "valores" en función de la situación presente.

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Confederación Episcopal, Ricardo Blázquez, ha pedido este sábado "actualizar" en la presente situación "los valores de consenso, magnanimidad y generosidad" que posibilitaron la aprobación de la Constitución en el año 1978.

 

Blázquez, quien ha inaugurado en Valladolid el I Simposio sobre Religión en la Escuela, se ha referido en su intervención a la necesidad de actualizar, en la "situación presente", los valores que posibilitaron la redacción de la Carta Magna.

 

"La Constitución es el marco de convivencia que disfrutamos y que nos hemos dado y fue fruto de una voluntad de acuerdo, de un consenso, de una magnanimidad y una generosidad de parte de los unos y de los otros", ha asegurado antes de advertir de la "gran importancia" de no olvidar esos valores en el momento actual.

 

Tras asegurar que en los últimos meses se han puesto en cuestión "algunos fundamentos de la convivencia" y que, ante eso, es "importante acudir a la fuente", Blázquez ha leído precisamente dos de los puntos del artículo 27 de la Constitución -"la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales" y "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones"- para articular su defensa del "derecho" a que la religión esté presente en la escuela.

 

Así y tras cuestionarse si esa presencia es un privilegio, un derecho o un servicio, el presidente de la Conferencia Episcopal ha acudido a la Carta Magna y, en concreto, a ese artículo, que fue "muy difícil de formular" y que ratifica, en su opinión, que el Estado es aconfesional y que los ciudadano serán "lo que crean oportuno".

 

"Ninguna instancia estatal puede decirnos qué pensar en el campo de la religión y de la moral", ha aseverado antes de precisar, por tanto, que la clase de religión no es un privilegio sino un "derecho" de padres e hijos así como un "servicio que se ofrece" a los alumnos y que, en su opinión, repercutirá en el "bien" de la sociedad.

 

En este sentido, ha incidido en el papel de la enseñanza de la religión en pro de la "clarificación de la convivencia" y del "bien común", así como del "incremento de la confianza para afrontar el futuro".

 

"No es por tanto ningún privilegio, nadie puede disponer sin más según su capricho", ha esgrimido Blázquez, quien ha aprovechado su intervención para agradecer el trabajo de los profesores de religión, que "a todos beneficia".