El antiguo reloj de la Universidad de Salamanca vuelve a funcionar varias décadas después

La Universidad de Salamanca (USAL) compró en 1920 un reloj fabricado por uno de los mejores artesanos del mundo en ese momento y lo colocó en lo alto de la espadaña de su Edificio Histórico, una pieza única que marcó el paso del tiempo hasta finales de los años 80, cuando una avería le llevó a los almacenes. Ahora, más de 20 años después, se ha restaurado y está en condiciones de volver a ser testigo del paso del tiempo.



SALAMANCA, 25 (EUROPA PRESS)



Este reloj se ha colocado en la planta alta del claustro de las Escuelas Mayores, cerca de la Biblioteca Histórica, para que los visitantes puedan ver su belleza y la precisión de sus piezas.

No obstante, por el momento, no se plantea su recolocación y puesta en funcionamiento en la espadaña, puesto que sería necesario alzar sus piezas, algunas de gran peso, a lo alto del inmueble y darle cuerda manualmente cada ocho días, además de estar pendientes de calibraciones y otras necesidades.

Por ese motivo, la Universidad tiene previsto arreglar el reloj electrónico ya colocado hace más de dos décadas en su lugar, una pieza también estropeada, y colocar sus cuadros de mando en la zona de conserjería para un uso automatizado y más sencillo.

En cuanto a la pieza de 1920, el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández, ha agradecido el trabajo coordinado por el profesor Ricardo Canal, que ha sido el encargado de recuperar este objeto de manera desinteresada.

Para su puesta a punto se han quitado los elementos oxidados, se han arreglado piezas y se han cambiado otras, se ha pintado y se ha rehabilitado en su conjunto sobre una base que es también la originaria de principios del siglo XX.

En total, la institución académica se ha gastado unos 3.000 euros en materiales y adquisición de piezas como un péndulo, que ha costado unos 900 euros. De esta forma se ha dado vida de nuevo a una reloj que en el mercado podría alcanzar un precio de venta de unos 20.000 euros.

UNA PIEZA ÚNICA

El reloj se construyó en 1920 en Jura (Francia), cerca de la frontera con Suiza, en los talleres de Paul Odobey, "uno de los relojeros más importantes de Francia" que trabajaba junto a sus empleados de una manera "romántica" sobre estos aparatos.

Se puso en marcha en la Universidad de Salamanca el 30 de octubre de 1920, a las 12.00 horas, y desde entonces fue marcando las horas hasta que a finales de la década de los 80 una avería le condenó a ser reemplazado por otro eléctrico.

Desde entonces ha permanecido almacenado en un almacén hasta que, en tiempos del rector Enrique Battaner, se inició el proceso para su recuperación y, gracias a ellos, ahora se expone.

Según los expertos, los autores originarios de su fabricación guardaron un mensaje en el interior del mecanismo. Esta inscripción no está a la vista del público y Ricardo Canal no ha querido desvelarla. Aun así, ha señalado que los autores demuestran con ese mensaje que eran "unos románticos" de su trabajo.