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El acusado de arrojar a dos niños a un pozo: "Si les hubiera querido matar, lo hubiera hecho"

El acusado de arrojar a los niños a un pozo

La hijastra declara que el procesado abusó de ella cuando era pequeña durante años.

José R.A., acusado de arrojar a dos niños a un pozo en junio de 2011, ha utilizado su turno a la última palabra en la última sesión del juicio para pedir perdón y ha asegurado que si hubiera querido matar a los pequeños, lo hubiera hecho y no lo hizo.


Antes de quedar visto para sentencia, el fiscal y la acusación particular han solicitado al tribunal que imponga al acusado una condena de 65 años de prisión. Ambas partes sostienen que está acreditado que el procesado intentó matar a los niños, hechos a los que se añadirían los delitos de secuestro y el de violación.

"La intimidación y violencia sobre los niños fue brutal y salvaje", ha aseverado la fiscal, quien ha pedido al tribunal que le condene a lo máximo para estar el mayor tiempo posible en prisión al dudar de que se pueda resocializar. De igual modo, el abogado Luis López Sanz ha solicitado que recaiga todo el peso de la ley sobre el procesado.

Por su parte, el abogado defensor ha solicitado que se le pene con 5 años de prisión por detención ilegal, con las atenuantes de embriaguez y alteración psicológica. "Yo no me acuerdo de nada. Si he hecho algo malo pido perdón a la familia. No quise hacerles daños. Si lo hubiera querido, lo hubiera hecho", ha aseverado José en su turno a la última palabra.

LA HIJASTRA, TAMBIÉN VÍCTIMA

Por otro lado, la hijastra del acusado ha contado a la sala que sufrió abusos cuando era una niña durante años y ha manifestado que entonces no le denunció al sentir vergüenza por lo que le estaba ocurriendo.

La hijastra, de unos 20 años, ha señalado en su relato que cuando la Guardia Civil halló a los pequeños y se conoció la noticia a través de los medios, ella decidió junto a su madre acudir a la Benemérita para informar sobre sus sospechas de que el autor podría ser su padrastro. De hecho, esta denuncia fue clave para su detención.

"Estaba segura de que era él", ha manifestada en la sala Marina, la mujer del procesado. Ésta ha contado que su marido nunca le contó que había estado 16 años en prisión por violar a una niña, sino que le dijo que era por matar a un guardia civil en una de sus fugas.

Sobre el día de los hechos, ha narrado que discutieron debido a que él estaba bebido y quería conducir el coche con los niños dentro, sin que ella se lo permitiese. Entonces, se fue.

En su alegato, la fiscal ha destacado que la prueba de cargo ha sido "contundente". Así, se ha referido en primer lugar a las propias declaraciones del acusado en fase de instrucción, quien reconoció que les había secuestrado. Sin embargo, éste alegó que dos personas le habían extorsionado para que los secuestrara en el marco de una red de tráfico de órganos. En otra declaración, aseguró que le acompañó "un moro".

La representante del Ministerio Fiscal ha destacado que los pequeños aportaron datos clave para su detención, como la descripción del vehículo en el que se realizó el secuestro o los tatuajes que indicó la niña, uno de ellos de un demonio en los genitales. También ha recordado que la hijastra mostró su sospecha de que era él, dado que ella misma sufrió abusos.

TRASTORNO ANTISOCIAL

En la prueba pericial, los psicólogos forenses han señalado que el procesado sufre un trastorno de personalidad antisocial, un extremo que no alteró el día del secuestro sus capacidades volitivas y cognitivas. Además, tiene una tendencia a la parafilia, una patología relacionada con las personas que tienen impulsos sexuales hacia los menores.

Los expertos han destacado que José es politoxicómano, ya que es adicto a diversas sustancias y tiene una alta dependencia al alcohol. Además, han apuntado que intenta simular trastornos que no padece, ya que en unas entrevistas aseguró que sufría una esquizofrenia paranoide.

Durante las entrevistas, según los peritos, reconoció que había tirado a los niños a un pozo y que luego les arrojó a otro de mayor profundidad. Al igual que manifestó en el juicio, entonces señaló que su intención no era hacer daño a los pequeños.

También ha declarado uno de los bomberos que participó en el rescate. Éste ha señalado que la niña se encontraba en estado fetal casi desfallecida y que ésta tenía lesiones en las manos como si hubiera intentado salir sin éxito del pozo. "Estaba aletargada y no podía hablar. Al sacarla, nos sonrió como un gesto de agradecimiento por los que estábamos haciendo", ha contado.

 

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