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El actual océano Ártico fluyó bajo el profundo hielo de la última era glacial

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MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Investigadores muestran en un nuevo estudio publicado en la revista 'Nature' que la profundidad del océano Ártico se ha estado formando rápidamente durante los últimos 35.000 años, durante el frío de la última era glacial y el calor de los tiempos modernos, lo que sugiere que al menos uno de los brazos del sistema mundial de corrientes oceánicas que mueven el calor alrededor del planeta se ha comportado de manera similar bajo climas muy diferentes.

"El océano Ártico debe haber sido lavado a aproximadamente la misma tasa de hoy, independientemente de cómo de diferentes eran las cosas en la superficie", dijo el coautor del estudio Jerry McManus, geoquímico del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

Muchos científicos creían que durante la última era glacial, cuando hielo de gran espesor cubría el Ártico, las corrientes profundas por debajo que alimentan el Océano Atlántico Norte y ayudan a impulsar las corrientes oceánicas globales disminuyeron o cesaron.

Los investigadores reconstruyeron la circulación del Ártico a través del tiempo midiendo elementos de traza radiactivos enterrados en los sedimentos del fondo marino del Ártico. El uranio erosiona de los continentes y llega al océano por los ríos, descomponiéndose en los elementos hermanos torio y protactinio, que finalmente se unen a las partículas que caen a través del agua y terminan en el barro del fondo.

Al comparar los índices esperados de torio y protactinio en esos sedimentos oceánicos con las cantidades observadas, los autores mostraron que protactinio estaba siendo arrastrado fuera del Ártico antes de que pudiera asentarse en el fondo del océano. De la cantidad de protactinio desaparecido, los científicos pueden inferir cómo de rápido debe de haber sido lavada el agua suprayacente en el momento en que los sedimentos se acumulan.

"El agua no podría haber estado estancada porque vemos la exportación de protactinio", afirmó la autora principal del estudio, Sharon Hoffmann, geoquímica de Lamont-Doherty. La parte superior del moderno océano Ártico se vacía por las corrientes del Atlántico Norte, mientras que las cuencas profundas del Ártico se vacían por las corrientes saladas formadas durante la formación del hielo marino en la superficie.

"El estudio muestra que ambos mecanismos deben haber estado activos desde tiempos de la glaciación hasta ahora --dijo Robert Newton, oceanógrafo de Lamont-Doherty, que no participó en la investigación--. Debe haber sido importante en la fusión posterior del hielo del mar cada verano, incluso en el apogeo de la última edad de hielo para la formación de hielo del mar en las capas cada año. Esto será una sorpresa para muchos investigadores del Ártico que creen que la formación de aguas profundas se detiene durante las glaciaciones".

Los investigadores analizaron muestras de sedimentos recogidos en 1994 durante 'U.S.-Canada Arctic Ocean Section cruise', una importante expedición de investigación en el Ártico que involucró a varios científicos del Larmont-Doherty. En cada lugar, los núcleos mostraron que el protactinio ha sido menor de lo esperado por lo menos durante los últimos 35.000 años.

Mediante el muestreo de núcleos de una gama de profundidades, incluyendo la parte inferior de las cuencas profundas del Ártico, los investigadores muestran que incluso las aguas más profundas se están vaciando a aproximadamente la misma tasa que en el Ártico moderno.

La única salida de lo profundo del Ártico es a través del estrecho de Fram, que divide Groenlandia y las islas Svalbard de Noruega. Las aguas profundas del moderno Ártico fluyen en el Atlántico Norte a través de los mares nórdicos, aportando hasta el 40 por ciento del agua que se convierte en el agua profunda del Atlántico Norte, conocida como el "pulmón del océano" que entrega oxígeno y sal al resto de los océanos del mundo.

La investigación futura debería centrarse en averiguar dónde está el protactinio que falta. "Está en algún lugar --señaló McManus--. Todo el protactinio en el océano está enterrado en los sedimentos oceánicos. Si no está enterrado en un lugar, está enterrado en otro. Nuestra evidencia sugiere que está dejando el Ártico, pero creemos que es poco probable que llegue muy lejos antes de ser eliminado".