El actor Juan Diego acerca 'La lengua madre' a los vallisoletanos, "un público inteligente, crítico y selectivo"

El actor Juan Diego llegará teatro Zorrilla este fin de semana, 4 y 5 de mayo,  la última propuesta que protagoniza: 'La lengua madre', un texto que nos presenta a la palabra como protagonista en un tono intimista y cómico a la vez. 

Diego pone voz a este monólogo "con toques ácidos y tono cómico", mientras que el escritor Juan José Millás aporta el texto y el director Emilo Hernández controla la escena. Así, el trabajo en equipo ofrece como resultado algo más que una "comedia muy seria", una "apuesta por la palabra".

 

"De un primo lejano nuestro se decía en la familia que era amorfo. Un día estaba yo ayudando a mi padre a arreglar la cisterna del retrete cuando se me ocurrió preguntarle qué quería decir aquella palabra, amorfo". Así comienza la "cautivación" del personaje que Juan Diego sube a las tablas, donde interpreta el papel de un profesor atraído por el misterio del lenguaje.

 

"Un test de estrés, una hipoteca subprime, un cashflow o la prima de riesgo son palabras inventadas por quienes dominan el mundo para acomplejarnos, términos que nos han dejado huérfanos de esa lengua madre que tan ricamente nos alimentaba de su teta y nos daba seguridad", resumen en el programa los impulsores de este proyecto de "teatro con mayúsculas".

 

En este contexto, Juan Diego sonríe, saca su lado "guasón" y se viste con traje de galán para rescatar el verbo de la manipulación y "enamorar" con un texto en el que la palabra es "hereje e imprescindible".

 

"En el escenario todo debe ser amor, algo que ejemplifican los actores amateur. Yo, de hecho, me considero amateur en el sentido de que soy un amador del proyecto", asegura el actor "sin miedo al silencio" y con la vista siempre puesta en el teatro como "arma cargada de futuro".

 

En definitiva, 'La lengua madre' persigue desbancar "el texto como pretexto" para convertirlo con paciencia y tono intimista en "pura sustancia". Y paciencia, precisamente, es lo que rebosa un Juan Diego acostumbrado a encarnar personajes bruscos y que en esta ocasión quiere demostrar que también sabe "pintar la mesa dulcemente".

 

"Me encanta cambiar de registro y comprobar que otra vida, otro teatro, es posible. La clave, simplemente, es no cortarle las alas al pensamiento", ha concluido con una sonrisa.