El abulense Ricardo Blázquez al frente de la Conferencia Episcopal

Ricardo Blázquez Pérez

El abulense Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid, ha sido designado esta mañana como nuevo Presidente de la Conferencia Episcopal Española. Es el segundo mandato de D. Ricardo al frente del episcopado español, tras el trienio 2005 – 2008, y en la actualidad ejercía como Vicepresidente del mismo.

Monseñor Ricardo Blázquez es natural de la localidad abulense de Villanueva del Campillo, donde nació el 13 de abril de 1942 (está próximo, por tanto, a cumplir los 72 años). En su pueblo natal siempre estaba dispuesto a echar una mano a su padre con las tareas del campo y el ganado. Su vocación religiosa la despertó junto al párroco de Villanueva, el padre Fidel, con quien ejerció como monaguillo. Y muy pronto, con sólo 12 años, salió de su pueblo para estudiar en el Seminario Menor, que entonces se encontraba en Arenas de San Pedro. De allí, al Seminario Mayor de Ávila, donde continuó sus estudios hasta 1967.


En ese año, el entonces obispo de Ávila, Don Santos Moro Briz, le ordena sacerdote el 18 de febrero. Obtuvo después el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-1972) y también estudió en varias universidades alemanas.


La faceta más sobresaliente de D. Ricardo fue su actividad como docente. Secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-1976), fue también durante 14 años profesor de la Facultad de teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Una Facultad de la que también fue decano entre 1978 y 1981. Más tarde, con el nuevo milenio, fue nombrado Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-2004). Dos disciplinas constituyeron siempre su tarea docente y sus escritos: la Cristología y la
Eclesiología. Dos ejes profundos de su vida cristiana y sacerdotal: el gozo de seguir a Cristo muerto y resucitado, y la alegría de sentirse en la Iglesia como en casa.


Su labor como profesor se interrumpe en abril de 1988, cuando fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela. De ahí pasó a ser Obispo de Palencia (1992), obispo de Bilbao (1995) y finalmente arzobispo de Valladolid (2010). En el seno de la Conferencia Episcopal (además de sus mandatos como Presidente y Vicepresidente), ha sido miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-1993) y de la Comisión Litúrgica (1990-1993), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2003) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-2005).


Quienes mejor le conocen en la diócesis le definen como un hombre bondadoso, prudente, tranquilo, cercano y sencillo, con gran espíritu trabajador, y que siempre se ha sentido orgulloso de sus orígenes humildes; un “cura de Ávila de toda la vida”. Un hombre que “sabe muy bien estar”. También destacan su inagotable capacidad de diálogo, y un excepcional carácter conciliador, como demostró en su etapa como Obispo de Bilbao (una diócesis que le recibió con sentimientos encontrados, y que se acabó ganando). Aficionado a leer libros de historia (especialmente de historia de España), tenía por costumbre descansar cada verano a los pies de Gredos, en el santuario franciscano de San Pedro de Alcántara (en Arenas de San Pedro). Y son frecuentes sus visitas a la diócesis que le vio nacer y donde comenzó su ministerio sacerdotal.


Desde la Iglesia de Ávila se congratulan de esta noticia por la elección de un presbítero oriundo de esta diócesis para un cargo de tanta responsabilidad.

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