EA atribuye el cierre a la incertidumbre técnica y la falta de acuerdo entre Nuclenor y el Ministerio

Ecologistas en Acción ha achacado hoy el cierre definitivo de la Central Nuclear de Garoña el próximo día 6 de julio a las "enormes incertidumbres técnicas" que, a su juicio, existen por el estado degradado de las instalaciones y a la falta de acuerdo entre la propiedad, Nuclenor, y el Ministerio de Industria.

Y es que, según advierte EA a través de un comunicado, a los 130 millones de euros para las reparaciones propuestas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en 2009, más las que se deducen de las pruebas de estrés, habría que añadir la posible construcción de una torre de refrigeración y las largas y costosas inspecciones necesarias en la vasija para comprobar si está sometida a los mismos problemas que la de la central de Döel 3 en Bélgica, que presentaba casi 2.000 fisuras.


Pero a pesar de todas estas acciones, el colectivo denuncia no se garantizaría que no aparezcan nuevos problemas en Garoña "dado el lamentable estado en que se encuentra la central", en referencia a que, según sostiene, el circuito primario está aquejado de problemas de corrosión y que las penetraciones de las barras de control también lo están.

"Cualquiera de estos elementos podría fallar en el futuro motivando, en el mejor de los casos, largas paradas y nuevos gastos en reparaciones. En el peor podrían dar lugar a un accidente", apuntan los ecologistas.

Todavía le quedarían al Ministerio de Industria algunos días para emitir una nueva Orden Ministerial para prorrogar el cierre de Garoña, pero si la descarta es porque, en opinión de EA, no ha llegado a un acuerdo con Nuclenor. "Claramente, en estas condiciones de inseguridad técnica, las demandas económicas de Nuclenor para que le resultara ventajosa la explotación de Garoña son imposibles de satisfacer", advierte.

BUSCAR ALTERNATIVAS

Ecologistas en Acción considera, no obstante, que el anuncio de Soria es una "excelente noticia" pues el cierre de Garoña despejará la inseguridad de la comarca y de varias comunidades autónomas, si bien es consciente de que ahora es necesario que todos los agentes sociales piensen en el desarrollo de los pueblos y se pongan a trabajar para reducir el impacto económico en la comarca y entre los trabajadores. iniciativas que permitan un desarrollo local.

El colectivo celebra que las exigencias de seguridad de la sociedad española conduzcan al final al cierre, aunque lamenta el extraño y "opaco proceso" seguido hasta la fecha.

Pero va más allá al señalar que tras el cierre de Garoña se debe ir pensando ya en el cierre escalonado del resto de las centrales nucleares, al considerar que son perfectamente prescindibles dado el exceso de potencia instalada en nuestro sistema eléctrico.