Dulciora comienza a confeccionar su calendario de acciones para evitar su cierre en Valladolid

Tras la primera reunión con la propietaria Móndeles este miércoles, la plantilla de 232 trabajadores se pondrá manos a la obra estos días para marcar su línea de actuación.

“No al cierre”, “Dulciora no se cierra” o “si esto no se apaña, caña, caña y caña”. Las puertas de la fábrica de Dulciora, propiedad de la multinacional Mondelez, eran un clamor en la calle Topacio este jueves por la mañana. Una representación de unos 70 trabajadores se dieron cita en las puertas de su habitual espacio de trabajo para hacer ver que siguen ahí, que esto solo acaba de empezar, para un cierre previsto para después del verano de 2017 y que afectaría a 232 empleados.

 

“El shock de los primeros días ha pasado, ya estamos pensando en el futuro”, hizo ver ante los medios de comunicación Belén Bueno, como representante de los trabajadores. Efectivamente, todos los jueves hasta mediados de mayo estos se echarán a la calle para hacer ver su descontento, que puede hacerse algo más por ellos. “Hay que ver qué vamos a hacer, cómo nos vamos a mover. Analizar lo que nos ha pasado, hacia dónde vamos y de qué manera nos movemos”.

 

Teniendo en cuenta que la primera toma de contacto informal con Mondelez fue este miércoles y no hubo ningún tipo de conclusión, ahora hay que marcar el camino, organizarse. Hasta la semana del 11 de mayo no habrá otra nueva reunión con los directivos y hasta entonces hay muchos días y protestas que organizar.

 

“Todos los jueves hasta mediados de mayo, de 13.00 a 15.00, estaremos aquí en protesta. A partir de ahí iremos viendo, es complejo mantener movilizaciones semanales”, sigue Bueno, con las protestas de sus compañeros de fondo. Para empezar, este domingo 1 de mayo estarán en la habitual protesta de los trabajadores por las calles de Valladolid.

 

Eso sí, al menos los trabajadores de Dulciora –las comparaciones son inevitables- son conscientes de que su situación es mejor que la de los compañeros de Lauki, ya que estos tienen el cierre mucho más cercano en el tiempo. “Nosotros tenemos tiempo”, dice Bueno, quien conmina a ir mirando los aspectos legales a los que pueden acogerse de ahora en adelante.

 

La pregunta es, ¿podría haber un comprador que evitara la extinción de 232 contratos? Poco o nada se sabe por ahora, si bien, como dicen los propios trabajadores, todavía queda mucho camino por delante.

Concentración convocada por los trabajadores de Dulciora en la puerta de la factoría vallisoletana. A.MINGUEZA