... El dilema de Leo Harlem

El humorista vallisoletano, Leo Harlem.

Metido sin quererlo en un lío viral de redes sociales, el humorista de Valladolid no entiende que una cuestión de buena fe como dar el pregón en Tordesillas se transforme en un escándalo por la polémica que gira alrededor del Toro de la Vega.

A Leo Harlem le llueven las llamadas, pero a Leo Harlem le duele que una cuestión 'de corazón' se convierta en una polémica sin respiro. Y como quiere respirar, Leo espera que todo pase cuanto antes. La historia empieza cuando una cuestión de paisanaje, de simpatía, le lleva a aceptar el honor de pregonar las fiestas de Tordesillas. ¿Qué hay de malo para alguien que ha sido pregonero en Valladolid? Pues que en el centro de las fiestas de la Villa se encuentra la celebración del Toro de la Vega con toda la polémica que le sacude en los últimos años.

 

Leo Harlem dice a los suyos que no se explica todo esto. Quizá Tordesillas se encuentra estigmatizada por una tradición ancestral convertida en el epicentro de los detractores del maltrato animal. En Madrid se matan 600 toros al año, pero Tordesillas es ese punto de referencia que escenifica cada año un enfrentamiento entre defensores y detractores del Toro de la Vega por todo lo que significa el torneo como tal, la batalla que acaba con el animal alanceado.

 

Para Leo Harlem, colaborar con Valladolid es una cuestión de 'Estado' a nivel personal. Este leonés de nacimiento, adoptado y ejerciente como vallisoletano, ha colaborado en la campaña de abonados del Real Valladolid y presta su apoyo, entre otras entidades, a Aspaym, Asprona o el Banco de Alimentos. Siempre de manera altruista, como iba a ser el caso del pregón de Tordesillas "porque lo hago con el corazón, de buena fe". 

 

El humorista utilizó su cuenta de twitter para explicarse. "Mi trabajo es que la gente se divierta". Y como esa es la esencia, una esencia que no se cumple en el caso del pregón de Tordesillas, Leo Harlem se aparta porque la situación ha derivado hacia una presión social que deja muy complicado el papel de pregonero para quien acepte ese 'riesgo' en Tordesillas.