Djukic invita a comer a la plantilla, con sabor a despedida

La plantilla del Valladolid antes de sentarse a comer en La Espina.

El entrenador del Real Valladolid se reunió con su plantilla para despedir la temporada. Su futuro se conocerá en las próximas horas, aunque todo apunta a una salida.

Por el momento, el técnico serbio Miroslav Djukic no desvela su futuro y será en breve cuando haga pública su decisión. Valencia, Benfica... Alemania, entre otros, están en el horizonte deportivo del entrenador que ascendió al conjunto blanquivioleta y que este año ha cuajado una buena temporada al frente del equipo en Primera División.

 

Este miércoles quiso invitar a comer a la plantilla y lo hizo en un conocido restaurante del municipio vallisoletano de La Espina. A pesar de la insistencia de algunos jugadores, Djukic no quiso oficializar su decisión que, probablemente, está lejos de Zorrilla y se limitó a decir que en breve, quizá en su compararencia ante la prensa habitual de los jueves o una vez que haya concluido el campeonato liguero, comunicará su decisión aunque todo apunta hacia una salida.

 

Aún queda un partido (frente al Mallorca, sábado a las 21.00 horas) en el que los vallisoletanos no se juegan nada, pero el ambiente festivo ya se dejó sentir en la comida, a la que estaba citada toda la plantilla y nadie del equipo directivo. Tras el entrenamiento para preparar el choque del próximo sábado, jugadores, técnicos, cuerpo médico y utilleros viajaron hasta el municipio de La Espina, al que da nombre el conocido monasterio cisterciense que custodia una espina de la corona  de Cristo.

 

Los comensales pudieron disfrutar de un suculento almuerzo que según ha podido conocer tribunavalladolid.com estuvo compuesto de cecina, queso de cabra, puerros de la huerta y ensalada de tomate, a modo de entrantes; sopas tostadas al horno, caracoles y bacalao al ajo arriero; además de carne a la piedra y huevos fritos con patatas, uno de los platos estrellas del restaurante. Todo ello endulzado por un timbal de postres caseros y regado por caldos de bodegas Emilio Moro.

 

Una sabrosa comida que quizá tuvo un regusto amargo en la despedida de Miroslav Djukic.