Despega en el Calderón el proyecto artístico 'La Nave' dirigido a 45 jóvenes

El proyecto juvenil 'La Nave', promovido por el teatro Calderón de Valladolid en colaboración con la compañía Rayuela, despega este fin de semana con 45 jóvenes embarcados en la aventura de dar forma a su talento artístico.

 

Casi 70 jóvenes de entre 16 y 22 años se presentaron a las audiciones para mostrar sus habilidades en mundos como los del hip-hop, la pintura, la composición, el canto, el cine, la literatura o la interpretación, a los que en muchos casos llegaron a través de grupos escolares, de los centros cívicos o de la Universidad y que ahora afrontan el reto de dar forma a sus habilidades con Nina Reglero y Carlos Nuevo.

 

"Hay gente talentosísima", ha reconocido Reglero en una entrevista concedida a Europa Press en la que, además, destaca que el objetivo del programa, puesto en marcha por el teatro Calderón, pasa por ayudar a esos jóvenes con la parte técnica para que, con esos conocimientos, puedan dar rienda suelta a sus habilidades desde su propio punto de vista.

 

Reglero, que no oculta su ilusión ante el reto que afrontan, se confiesa sorprendida por el manejo de los jóvenes de los niveles plástico y simbólico y de los lenguajes audiovisuales y asegura estar abierta a que todos ellos puedan enseñar lo que saben hacer, para lo que es imprescindible, puntualiza, "dejarles trabajar".

 

Y ese es el objetivo, precisamente, de La Nave: convertirse en espacio para el aprendizaje y la experimentación por medio no sólo de la enseñanza de Rayuela sino también de la interactuación, ya que los cuatro grupos tienen carácter multidisciplinar para propiciar precisamente el trabajo en equipo y el intercambio de "habilidades": trabajan en cuatro proyectos alternativos que ponen en común los sábados.

 

A todos ellos se sumarán otras personas vinculadas con el proyecto pero desde fuera de la ciudad y con quienes se contactará en las reuniones semanales de grupo, los sábados, para intercambiar impresiones en el marco de una iniciativa en la que, reconoce Reglero, "está todo por hacer".

 

"AMIGOS" DE LA NAVE

 

Además y aunque hubo bajas entre los 70 inscritos, la iniciativa busca mantener en el "banquillo" a los que ya se considera "amigos", es decir, a aquellos jóvenes que por incompatibilidad horaria no pueden trabajar de manera continuada y que no obstante puedan mantenerse cerca de la iniciativa.

 

Los resultados podrán ir viéndose poco a poco en distintos espacios del Calderón, la que desde este fin de semana es prácticamente su nueva casa y en la que recibirán, con toda probabilidad, consejos y sugerencias de los artistas que pasen por su escenario de mano de la programación del teatro.

 

"Es un placer ver a tanta gente con ganas, sin miedos, sin prejuicios...", insiste la directora artística de Rayuela y de La Nave antes de trasladar su deseo de que esta iniciativa, sin apenas precedente en España, pueda ser semilla de futuro para alcanzar metas más ambiciosas.

 

De momento, el objetivo pasa por experimentar un cuatrimestre y conseguir poner en marcha un trabajo escénico grupal de mano de un colectivo, el de los jóvenes, que mantienen relaciones de "amor-odio" con las artes escénicas: desde las dificultades para que acudan al teatro entre los 13 y los 14 años hasta su interés por la experimentación frente a la observación hacia los 15 para llegar, a partir de los 16, a una prematura conciencia política y social.

 

Reglero, que ha trabajado fuera de España en proyectos con jóvenes -"ellos demuestran que hay más cosas que hacer que las que ves"- y de jóvenes con profesionales, vincula el talento joven existente con la mejora del trabajo musical en las escuelas, la apuesta por el inglés o el aprendizaje de distintos conceptos culturales.

 

Te Veo será, posiblemente, la cita elegida para la "botadura oficial" de La Nave, que para las compañías, en este caso Rayuela, tiene el aliciente del trabajo regular y estable en sus ciudades en una coyuntura en la que, apunta Reglero, las artes escénicas luchan por superar las dificultades que supone no ser "industria cultural".