Desmontamos la 'leyenda urbana' del reciclado en los contenedores soterrados: no se mezcla la basura

El concejal de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Valladolid explica que existen dos recogidas diferentes en cada una de las 150 baterías de contenedores soterrados: una para residuos orgánicos y otra para los no orgánicos, como envases, bricks o latas.

¿Es usted de los que reciclan? ¿Separa el cartón, el vidrio y los bricks de la basura orgánica? Si su respuesta es afirmativa, enhorabuena; estamos sin duda ante un buen ciudadano. No obstante, algunos de estos ejemplares recicladores han puesto la voz de alarma, y han alertado que en el interior de los contenedores soterrados, que cuentan con diferentes  buzones para restos orgánicos y para briks, latas, envases de plástico y otros residuos, se mezcla indiscriminadamente toda la basura.

 

¿El motivo? Han visto cómo se vertían todos los residuos en un mismo camión. ¿Entonces para que molestarse en casa en separar la basura? La respuesta es negativa y el concejal de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Valladolid, Jesús Enríquez, deshace el entuerto.

 

Cada plataforma de contenedores reciclados tiene cuatro buzones (uno destinado a los restos orgánicos; los otros tres para diferentes envases y residuos no órganicos), bajo tierra se encuentran cuatro contenedores de los convencionales, a los que llegan las bolsas depositadas por los vallisoletanos.

 

Los camiones de basura en su recorrido nocturno extraerán los contenedores mediante un proceso de elevación pero solo vaciarán los que le competan. El resto esperarán a un camión diferente. De tal forma, que existen dos recogidas y si el ciudadano se ha molestado en separar bien sus residuos, de ninguna manera se mezclarán en su recorrido hasta llegar centro de tratamiento para su reciclaje.

 

CERCA DE 150 BATERÍAS SOTERRADAS

 

Por lo tanto, que no salten las alarmas y los ciudadanos sigan reciclando. De esta manera, el Ayuntamiento de Valladolid cuenta con más de 150 de estas plataformas distribuidas por el casco histórico. “Sería un lujo asiático extenderlos por el resto de la ciudad”, dice Jesús Enríquez quien justifica esta afirmación en los cerca de 30.000 euros a los que se eleva cada batería, que cuenta con un sistema elevador y de desagüe.

 

Los primeros contenedores soterrados llegaron a la ciudad en 2007, aunque el grueso de la inversión se produjo en los años 2008 y 2009 gracias a los fondos del Plan E de Zapatero. Enríquez defiende que con esta intervención se ha “ganado mucho” en el impacto visual en el centro de la ciudad, especialmente en los lugares más turísticos como La Antigua, la catedral, San Benito o Platerías, así como en las calles más comerciales.