Desde un castillo llega... la cerveza La Loca Juana

Todos, aficionados o no a la cerveza, hemos escuchado alguna vez o leído en algún botellín eso de “cerveza de abadía” o esta cerveza viene de una antigua “receta de monasterio”. Pues bien, en esta nueva entrega de Territorio Cervecero hablaremos de La Loca Juana, la cerveza de Castilla hecha en un castillo.

Ficha de LA LOCA JUANA

 

www.cervezajuanalaloca.es

 

983 10 15 11

 

Castillo de Íscar – 47420 Íscar (Valladolid)

 

En el mercado desde 2010. Fabricando en sus propias instalaciones desde enero de 2013

 

Producción: Más de 40.000 litros anuales

 

3 variedades bajo el nombre de La Loca Juana. Loca Rubia, Hermosa Pelirroja y Morena Mía. Más dos variedades recientes Pinariega y La Macarra.

 

Las visitas al castillo y a la fábrica son un gran atractivo para el público y culminan con cata de cervezas y tapa de acompañamiento.

Nos cuenta Jesús Herrero que el germen que hizo posible la creación de La Loca Juana surgió allá por el año 2000, en una de esas charlas entre amigos en las que se plantean proyectos con más vehemencia que rigor. Tras años de “no ser el momento apropiado” la idea volvió a fraguar y en 2010, y de la mano de un experimentado cervecero con fábrica en Cataluña, La Loca Juana se elabora por primera vez y se pone en marcha ese gran test que supone sacar al mercado un nuevo producto, julio de ese mismo año, en una época muy temprana para la cerveza elaborada de forma artesanal en nuestro país, y con la incertidumbre que supone de cara a invertir en una fábrica propia. Grandes maestros cerveceros internacionales son denominados “Gipsy Brewers” o “cerveceros gitanos” término que se utiliza para denominar a aquellos que elaboran sus recetas en las instalaciones de otros, los primeros años, se formaron en el arte de la elaboración y asentaron las bases de la empresa mediante este modelo de negocio y a la espera de encontrar el lugar apropiado para la implantación de fábrica propia.

 

El castillo de Íscar acoge desde 2012 la fábrica de esta cerveza que toma nombre del ilustre personaje Juana “La Loca”. Jesús Herrero, uno de los cuatro socios fundadores de la marca nos explica que uno de los pilares fundamentales del proyecto desde que éste comenzó a tomar cuerpo fue encontrar un emplazamiento diferente donde alojar la fábrica. No dejaron escapar la oportunidad cuando se presentó en forma de concurso público para poder explotar el Castillo de Íscar. Y consiguieron su adjudicación en noviembre de 2011, La Loca Juana se convertía así en una fábrica artesanal de cerveza perfectamente integrada en el interior de una fortaleza que preside tierras llenas de pinares. Y en Enero de 2013 sale el primer lote fabricado en el castillo.

 

La relación entre la cervecera y el histórico edificio ha sido simbiótica desde el primer momento, potenciando una actividad gastronómica y cultural. Ha conseguido aumentar el número de visitantes en los últimos años dado el atractivo de la visita guiada que se puede culminar con una cata y degustación de cervezas.

 

La Loca Juana elabora principalmente para su propia marca, pero también es punto de fabricación de otros cerveceros que como ellos en un principio tienen la idea, la pasión y la receta, pero carecen de instalaciones. Sus dos variedades estrella son Loca Juana Rubia y Loca Juana Pelirroja y copan gran parte de su producción, pero a su gama se unió el invierno pasado Morena Mía, una cerveza negra, más estacional y recientemente Pinariega, una variedad especiada y con matices propios de tierra de pinares, que recupera una marca de gaseosa ya desaparecida en Íscar, y la Macarra, dentro de una línea más “canalla” ilustrada y diseñada para un público que busca algo diferente a su gama habitual en una edición con botellas numeradas y limitadas.

 

El objetivo de esta marca a corto plazo es seguir la línea ascendente en su producción, porque como afirma Jesús, esto es posible a que el público de La Loca Juana se va afianzando. Su objetivo para 2016 es estar presentes en todo el territorio nacional, y reconoce que les quedan puntos importantes donde conseguir implantarse. Exportan a países como Alemania, Inglaterra, Suecia y más recientemente han enviado su primer pedido a Japón.

 

 

Una de las curiosidades de esta cervecera es que los visitantes no encontrarán en sus fermentadores la marcación habitual con números que identifica los lotes del proceso productivo. Éstos en cambio, están coronados y atienden a los nombres de Catalina, Leonor, Isabel, María y Fernando. Cinco de los seis hijos de Juana I de Castilla y Felipe I “El Hermoso”. Queda fuera de esta sala de fermentación el hijo más importante, y sucesor, Carlos I, que reposa en otra estancia, siendo ni más ni menos que un generador de vapor imprescindible para el control de la temperatura en el proceso de elaboración… en esta sala comparte espacio con varios depósitos de agua llamados Padilla, Bravo y Maldonado. Los han colocado juntos para ver si liman históricas asperezas. Todo un guiño a Juana La Loca y su descendencia.

 

¿QUÉ CERVEZA BEBER? LA LOCA RUBIA

 

Esta cerveza rubia de La Loca Juana es la estrella en ventas de la marca. Una cerveza de gran rotación debido al tiempo que llevan produciendo la receta, su implantación en el mercado y su facilidad para llegar a todo tipo de consumidores. Una rubia de un bonito color oro y espuma blanca. Se trata de una receta hecha para refrescar, muy equilibrada y de trago largo. Tiene un volumen de alcohol de 4,5% y una gasificación muy acertada. Una de estas cervezas es el paso ideal para aquellos que buscan subir un escalón desde la cerveza industrial hacia un producto de calidad y elaborado de forma artesanal. Cerveza para un aperitivo o una tarde “cañas” pero que tampoco desentona en absoluto junto con una comida ligera.

 

De Castilla y en Castillo, La Loca Juana es otra de esas historias de emprendimiento agroalimentario de nuestro territorio cervecero que aúna historia, cultura y pasión alrededor de la cerveza artesanal.