Derrota dulce del Blancos de Rueda ante el Real Madrid (87-75)

Ganar al líder era una utopía. Pero el Blancos de Rueda nunca perdió la cara a un partido en el que tuvo opciones para ganar si no fuera porque a sus numerosas bajas (O'Leary, Navarro, Cisauskas, Sosa y Grimau), unió errores imperdonables como demasiados rebotes cedidos, pérdidas determinantes y ese plus necesario para acabar de concretar la sorpresa.

El Real Madrid jugó con fuego ante un diezmado, por las lesiones, Blancos de Rueda Valladolid y aunque ganó por 87-75 pasó más apuros de los que el marcador pueda indicar para seguir invicto en el Palacio de Deportes madrileño.

 

No tuvo el Real Madrid una buena puesta en escena. El cansancio del viaje (aterrizaron en Madrid el sábado a las cuatro de la madrugada tras ganar al Panathinaikos), la casi nula preparación del partido y la entidad del rival propiciaron que el equipo saliera con las manos abajo.

 

El Blancos de Rueda decidió aprovechar las circunstancias y a los cuatro minutos dominaba por 6-11. El Madrid estaba en modo piloto automático, o al tran-tran utilizando el término del mus, y sin mucho más llegó al final del primer cuarto arriba en el marcador, 25-22.
 

Como perfectamente explican los altos guarismos, las defensas de ambos equipos no brillaron especialmente y, quizá por eso, Roberto González, técnico vallisoletano, decidió montar una zona y dar entrada a Pat Ewing júnior. Sin mayores esfuerzos, el Madrid comenzó a capturar rebotes en ataque y a despegarse en el marcador, 39-28 (min.14) con el capitán Felipe Reyes como protagonista ante un incomprensible Sinanovic.

 

Pero la falta de ambición del líder de la Liga permitió a los vallisoletanos volver al partido, tras un parcial de 0-8 en menos de dos minutos. Aún así al descanso el Madrid se fue a vestuarios con una ligera ventaja, 49-46.
 

El Real Madrid pegó otro tirón en el marcador, 59-49 (min. 24.30), pero sin convicción. El brío de Sergio Llull, que no sabe, como Felipe Reyes, jugar a bajas revoluciones, fue lo que propició la brecha en el marcador ante un Blancos de Rueda Valladolid que con el paso de los minutos estaba empezando a acusar su falta de efectivos por culpa de las lesiones.
 

Al final del tercer período, 64-58 y la sensación de que el partido no estaba cerrado, ni mucho menos.
 

El equipo morado volvió a dar un toque de atención al colocarse a dos puntos (65-63) en el minuto 32. Inmediatamente, el Madrid reaccionó de nuevo estableciendo una mínima distancia de seguridad, pero sin acabar de sentenciar de forma definitiva. De hecho dejó que el Blancos de Rueda volviera a la carga, 73-71, a falta de tres minutos.

 

El Madrid jugó con fuego, con el peligro de quemarse en cualquier momento, pero Llull hizo de bombero y evitó el peligro. El Madrid sigue sin perder en casa y el Blancos de Rueda demostró que puede competir pero necesita sumar. Los de abajo ganaron en esta jornada y la Liga se aprieta peligrosamente.

 

 




Real Madrid 87 (25+24+15+23 ): Rudy (6), Suárez, Mirotic (16), Begic (6) y Llull (21) -quinteto inicial-, Draper (6), Carroll (2), Rodríguez (11), Slaughter (6), Hettsheimeir (3) y Reyes (10).
 

Blancos de Rueda Valladolid 75 (22+24+12+17): Montáñez (11), Martín (19), Renfroe (3), Sinanovic (5) y Mohammed (16) -quinteto inicial-, Ewing (12), Hunter (9), Izquierdo, Arranz y Ruiz,
 

Árbitros: Antonio Conde, Sánchez Monserrat y Juan de Dios Oyón. Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales (min.37).

 

Incidencias: Partido correspondiente a la decimonovena jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 7.578 espectadores.