Demasiado castigo para el CB Valladolid en Bilbao

Una acción del partido disputado en Miribillla.

Tras dos primeros cuartos competitivos, el equipo vallisoletano se viene abajo en el tercer periodo para cosechar una nueva derrota (93-77).

BILBAO BASKET 93: Bertans (11), Gabriel (12), Mumbrú (32), Markota (11), Raúl López (9) -cinco inicial- Pilepic (3), Díaz (7), Samb y Grimau (8).

 

CB VALLADOLID 77: Pozas (15), Haritopoulos (6), Martínez, Omari Johnson (14), Andjusic (10) -cinco inicial- Mack (6), Drenovac (15), Armon Johnson (8) y Suka-Umu (3).

 

PARCIALES: 24-24; 19-17; 22-12, 28-24.

 

ÁRBITROS: Perea, Martínez y Serrano.

 

INCIDENCIAS: 26ª jornada de la Liga ACB. Pabellón Bilbao Arena. 8.931 espectadores.

Era el partido de las confirmaciones. Después de una temporada tan aciaga, encadenar dos victorias consecutivas se antojaba como algo impensable. Pero, al margen de ganar o perder, había que confirmar si esas sensaciones que el Club Baloncesto Valladolid exhibió al derrotar al Manresa tenían continuidad en una pista complicada ante un rival veterano como el Bilbao Basket, plagado de jugadores con un pasado brillante pero que ahora viven otra etapa deportiva en un club sobredimensionado y sumido en serios problemas económicos.

 

Y la dinámica ahí está. Un imponente Omari Johnson, en la agenda de varios clubes de la ACB, mantuvo el tipo del equipo en el inicio del duelo en Miribilla dentro de una igualdad que hasta pudo romper Armon Johnson con el último tido del primer cuarto (24-24).

 

Está claro que es otro CB Valladolid. Otro equipo con otra cara. Con una gran dinámica de trabajo por detrás que florece ahora, en la recta final de la Liga, cuando ya se han acabado todos los adjetivos descalificativos de un equipo más que digno, pero sin tiempo.

 

Las cosas de decidirse. O del dinero. Es una cuestión para la directiva. Muchos se preguntan qué hubiera sido del CB Valladolid con Pozas, Mack y Armon Johnson antes. Bastante antes. Ya es lo mismo y la respuesta es sencilla: no hay que endeudar más el club. Ahora el equipo entrena y juega por dignidad, por historia y por prestigio. Un club como el Valladolid, fundador de la ACB, no podía arrastrarse más por esas canchas que esperaban su llegada para darse un festín.

 

Así seguía el partido en Miribilla. Un Bilbao Basket superior en plantilla pero, enfrente, el 'nuevo' CB Valladolid. El conjunto de Ricard Casas estuvo por delante en el segundo acto (26-30) con una buena puesta en escena. El intercambio de canastas cayó para el cuadro vasco con una tímida ventaja al descanso que dejaba todo en el aire (43-41), pero con matices por corregir. La defensa vallisoletana había naufragado en el rebote defensivo. Y no era el día para mirar a ningún lado. La marcha de Sinanovic dejaba al equipo tocado en su juego interior y, quizá, en la mejor faceta en la que podía ayudar el hispanobosnio

 

Los peores momentos llegaron en el tercer cuarto cuando, un empujón del Bilbao Basket llevó el partido a su máxima distancia (59-46). Demasiado castigo pero, castigo al fin y al cabo. Los defectos en el rebote defensivo que pudieron disimularse antes estaban pasando ahora una factura muy cara y el marcador sonaba a historia conocida... camino de una nueva derrota.

 

Ese tercer cuarto recuperó fantasmas del pasado con un parcial de 22-12 pero, sobre todo, con malas, muy malas sensaciones. Todo el trabajo anterior se había venido abajo en duiez minutos decepcionantes y solo quedaba apelar ese nuevo espíritu para saber calibrar el nivel exacto del Valladolid a estas alturas.

 

El último acto volvió a la dinámica inicial, con mayor equilibrio pero sin opciones de remontar. Mumbrú se marcó un partidazo sin que nadie pudiera frenarle tanto cerca como lejos del aro. El CB Valladolid perdió, sí, pero de otra forma. Aunque eso no cuenta.