Dejar de fumar para dejar de beber

Uno de los razonamientos de este estudio es que puede ser que los fumadores eligen restringir su consumo de alcohol cuando se trata de dejar de fumar para reducir la probabilidad de recaída. 

Las personas que han comenzado recientemente a intentar dejar de fumar tabaco son más propensas a tratar de beber menos alcohol que otros fumadores, según revela un estudio que se publica en la revista 'BMC Public Health'.

 

En Inglaterra, las personas que intentaron dejar de fumar dentro de la última semana informaron de consumir los niveles más bajos de alcohol, eran menos propensos a beber en exceso y tenían más probabilidades de ser clasificados como bebedores moderados (que tienen un riesgo bajo de alcoholismo) en comparación con aquellos que no tratan de dejar de fumar.

 

El autor principal, Jamie Brown, del University College de Londres, en Inglaterra, señala: "Estos resultados van en contra de la opinión generalizada de que las personas que dejan de fumar tienden a beber más para compensarlo. Es posible que estén prestando atención a los consejos de tratar de evitar el alcohol debido que se vinculan con la recaída".

 

Investigaciones anteriores han demostrado que la dependencia del tabaco y el consumo de alcohol están estrechamente relacionados. El estudio implicó encuestas de hogares, en los que un total de 6.287 de cada 31.878 personas informaron que fumaban entre marzo de 2014 y septiembre de 2015. De ellos, 144 habían iniciado un intento de dejar de fumar en la semana anterior a la encuesta.

 

Los encuestados completaron la prueba de identificación de alcoholemia mediante cuestionarios sobre consumo (Audit-C). Los datos fueron una representación en sección transversal de la población de adultos en Inglaterra. Los investigadores analizaron la relación en fumadores en Inglaterra entre un reciente intento de dejar de fumar y el consumo de alcohol.

 

En concreto, identificaron fumadores moderados o bebedores pesados (moderado se indica con una puntuación de Audit-C por debajo de 5 y pesado con una puntuación superior a 5) y analizaron su reciente intento para dejar de fumar (identificado por los que habían intentado dejar de fumar en la última semana con los que no lo intentaron) y un intento actual de reducir su consumo de alcohol.

 

Este fue un estudio observacional, lo que significa que no puede demostrar la causa y el efecto. Puede ser que los fumadores eligen restringir su consumo de alcohol cuando se trata de dejar de fumar para reducir la probabilidad de recaída. Alternativamente, podría ser que las personas que beben menos son más propensas a dejar de fumar. Si este es el caso, los fumadores con mayor consumo de alcohol pueden necesitar un mayor estímulo para dejar de fumar.

 

Brown añade: "Todavía no podemos determinar la dirección de la causalidad. Se necesita más investigación para esclarecer si los intentos para dejar de fumar preceden a los intentos de restringir el consumo de alcohol o viceversa. También deberíamos descartar otros factores que hacen ambas cosas más probables".