'Déjà vu': Madrid y Celtics reviven el año 1988 en 2015

El Madrid cayó derrotado en el segundo partido de sus historia disputado con los los Boston Celtics y por el mismo marcador que en la primera ocasión (96-111).

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (15), Carroll (4), Maciulis (3), Thompkins (24) y Ayón (5) --quinteto inicial--; Rodríguez (13), Nocioni (11), Reyes (15), Hernangómez (5), Doncic (1), Radoncic (-) y Ndiaye (-).

  

BOSTON CELTICS: Smart (7), Crowder (8), Bradley (17), Lee (13) y Zeller (8) --quinteto inicial-- Sullinger (7), Thomas (15), Jerebko (6), Rozier (14), Young (3), Hunter (2), Olynyk (6) y Mickey (5).

 

PARCIALES: 23-25, 20-29, 26-31 y 26-27.

 

ÁRBITROS: McCutchen, Taylor y Lamonica. Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Barclaycard Center. Lleno.

El Real Madrid ha vuelto a sucumbir este 8 de octubre en el segundo partido de su historia contra Boston Celtics, curiosamente por el mismo marcacor de 1988 (96-111) en un duelo descafeinado por los numerosos problemas físicos del equipo blanco, que solo ha acabado con nueve jugadores sanos de la primera plantilla y no ha podido evitar caer ante el equipo más laureado en la historia de la NBA.

  

Los Celtics volvían a Madrid 27 años después de su anterior visita, pero sin el aura mística de aquella plantilla que contaba con Larry Bird, Robert Parish o Kevin McHale. Esta vez llegaba a la capital española una franquicia en reconstrucción desde hace un lustro y sin estrellas mediáticas para seducir al público español. Tan solo el nombre de Isaiah Thomas traía aroma de baloncesto ochentero, pero no, el menudo base de Boston no es hijo del histórico jugador de Detroit Pistons.

  

No pareció importarle a la gente que abarrotó el Barclaycard Center, donde se vieron casi tantas camisetas de los Celtics como del equipo local. Sin embargo, los de Massachusetts eran quienes parecían jugar en casa a tenor del decorado: parqué para la ocasión decorado con el logo de la NBA, cuartos de 12 minutos e incluso mayoría arbitral: dos colegiados estadounidenses por uno europeo, el italiano Luigi Lamonica.

  

Los Celtics trajeron un pedazo del show habitual en las canchas de la mejor liga del mundo e incluso homenajearon en los tiempos muertos a exjugadores como Brian Shaw y Rock Fox, sin que se supiera muy bien el motivo. En el aspecto puramente deportivo, el Real Madrid, con Rudy Fernández de nuevo ausente por lesión, sacó un quinteto perfectamente titular y mantuvo el tipo en el primer cuarto (23-25) liderado por Trey Thompkins, el mejor del partido con 24 puntos y 8 rebotes.

  

Felipe Reyes, que no entiende de amistosos, y Sergio Rodríguez, encantado de volver a lucir repertorio ante jugadores NBA, mantuvieron a flote al Real Madrid en el segundo cuarto, cuando Thomas y Avery Bradley se encargaron de meterle velocidad al partido, convertido por momentos en un correcalles que se llevo por delante a Jonas Maciulis. El lituano volvía a sufrir su particular maldición con las brechas y se marcha sangrando a vestuarios.

  

Con nueve jugadores sanos de la primera plantilla, el vigente campeón de Europa y de la Intercontintental no podía evitar sufrir y se marchaba al descanso 11 puntos abajo (43-54). Tras la entrada en cancha de Luka Doncic, Pablo Laso le daba la alternativa al ala-pívot junior Dino Radoncic por razones de fuerza mayor. Entre las dos promesas balcánicas suman 32 años, tres menos que el capitán Felipe Reyes. Todo esto a tres días de un exigente estreno liguero contra el Valencia Basket y después de ceder el trono en la Supercopa.

 

EL REAL MADRID GUARDA FUERZAS Y MUERE EL PARTIDO

 

  

En este tercer cuarto, los Celtics salían resueltos a solventar la papeleta con la misma que contudencia que en Italia, donde el EA7 Armani Milan había salido esquilado dos días antes (91-124), pero lo impidió el arranque de rabia de Sergio Llull, el hombre que este verano dijo 'No' a una oferta más que suculenta de Houston Rockets y renovó casi de por vida su amor por el color blanco.

  

Pero el Real Madrid cargaba demasiado lastre ante unos Celtics jóvenes e impetuosos que iban lacerando a su rival poco a poco, hasta que, a falta de 15 minutos, rompieron por primera vez la barrera de los 15 puntos (64-80), la ventaja final que habían obtenido los 'orgullosos verdes' en su anterior visita al Palacio hace casi tres décadas y que al final calcarían.

  

Esa misma renta de 16 puntos que lucía en el marcador al final del tercer cuarto (69-85) e invitaba a pensar que el partido estaba herido de muerte para el Real Madird. Así fue. El partido se le hizo largo ante un adversario con mayor amplitud de plantilla y que, a falta de 20 días para su debut oficial en la liga regular, estaba necesitado de minutos de juego, justo lo contrario que el equipo local.

  

Así que sobró el último cuarto, con un público cada vez más apagado, mascullando que hubiera sido de este partido en otro momento de la temporada y apenas soliviantándose por algún pique aislado que cerró el partido y por el excesivo celo de los árbitros cuado ya estaba todo el pescado vendido.

  

En realidad, la gente ya solo se volvió a levantar para intentar coger camisetas de regalo lanzadas de la cancha, buscando una propina con la que olvidar la sexta derrota del Real Madrid en siete enfrentamientos contra equipos NBA, y para aplaudir a su equipo en el último minuto del partido. La segunda victoria, después de batir a Toronto Raptors en 2007, deberá esperar.