Decepción entre los británicos de Valladolid por el 'Brexit'

Emily Barnes, en Valladolid. D.Álvarez

La juventud del Reino Unido pone en valor las ventajas de la Unión Europea y señala el miedo creado ante la inmigración como factor determinante.

El sector más joven del Reino Unido ha sido el gran perdedor del ‘Brexit’. Mientras que las personas de más de 65 años se mostraron mayoritariamente a favor de salir de la Unión Europea, los ciudadanos británicos menos de 50 en cambio apostaron por permanecer, en mayor porcentaje cuanto más joven fuese el votante.

 

Esa división de la sociedad, ese salto generacional, ha sido clave en el apoyo para que finalmente el 52% de los británicos votaran a favor de dejar la Unión. Una decisión, la de votar ‘Brexit’ que gira sobre tres ejes: inmigración, control político, y economía.

 

Emily Barnes acaba de llegar a Valladolid, para ejercer de au pair durante el verano. Procede de Sunderland, una ciudad al noreste de Inglaterra en la que ha ganado la opción de abandonar Europa, y hace unos meses disfrutó de una beca Erasmus para vivir en Francia ya que es estudiante de francés y español. Su currículo europeísta lo confirman sus palabras: “Estoy muy triste, no puedo creerlo. Ahora tengo miedo de no poder trabajar en Francia o en España sin un visado”.

 

Esta joven, que supera por poco la veintena de años, explica que las personas mayores en Inglaterra “tienen miedo de los inmigrantes, tienen miedo de lo que pasó en Calais, y además piensan que no conocen a las personas que gobiernan en Bruselas y que no los han votado ellos”. La inmigración ha sido el factor más determinante en la campaña por el ‘Brexit’, con el discurso xenófobo del partido UKIP de Nigel Farage, tal como cree también Chloe Herrero: “Cuando hablo con gente que ha apoyado el ‘Brexit’ me doy cuenta de que realmente no se han basado en razones prácticas o económicas, ha sido un voto contra la inmigración”.

 

La sociedad inglesa, “algo racista”

 

Chloe vive en Londres actualmente y tiene la doble nacionalidad, española y británica.  Conoce bien las dos sociedades ya que su ascendencia procede de las Islas pero ella se ha criado en Valladolid y se siente española. “No quiero generalizar pero sí se podría decir que los ingleses son algo racistas. No de forma violenta, es un clasismo desde ese sentimiento de superioridad que tienen”, explica. 

 

Barnes comparte también esa idea aunque matiza: “Las personas mayores son más racistas pero los jóvenes, y las personas más educadas, en general no lo son. Los británicos somos muy multiculturales, nos gusta visitar otros países, aprender idiomas… pero a  las personas mayores no les gusta esto”. Y, sobre la posibilidad de que Farage continúe un ascenso hasta el poder, apela a los jóvenes que no fueron a votar en el referéndum hayan reaccionado y en las próximas elecciones se impliquen más. “Las personas mayores en general piensan que Farage y Boris Johnson son graciosos. Y también es terrible que Trump en EEUU aplauda esto”.

 

¿Cómo se ve la Unión Europea desde la mirada británica?

 

Es imposible negar que la Unión Europea tiene que lidiar a diario con la duda que se vierte en cada uno de los países sobre su utilidad. Es frecuente escuchar, también en España, cómo algunos partidos (aunque minoritarios aquí, no así en Francia por ejemplo donde el frente de Le Pen, a favor de dejar la UE, se ha convertido en una fuerza a tener en cuenta) abogan por desmarcarse. Por lo general la visión del ciudadano español sobre la UE es favorable, a pesar de decisiones concretas que pueden ser muy debatidas, como en el caso de la crisis de los refugiados, lo cierto es que el español es una persona que se siente cómoda en Europa. ¿Y el inglés?

 

 

Herrero defiende su postura: “Es cierto que la Unión Europea no funciona como debería, pero creo que si eres parte de algo es para lo bueno y lo malo, es mejor permanecer y ayudar a que haya cambios desde dentro y no crear nuevos problemas ni echar la culpa a la inmigración”.

 

Emily Barnes profundiza en esa sensación de echar la culpa a otros (en este caso los inmigrantes) para tapar los errores propios. “Los conservadores quieren echar la culpa a los inmigrantes de las cosas que ocurren en nuestro país, como que no haya dinero para el National Health Service (el Servicio Nacional de Salud), pero esto no es culpa de la inmigración”.  “Además los medios de comunicación están controlados por conservadores y dicen que los inmigrantes quieren robar nuestros empleos” apunta sobre la campaña mediática de ciertos tabloides muy populares en las Islas a favor del ‘Brexit’.

 

A pesar de todo, la sensación que tienen estas jóvenes también es la de incertidumbre ante un camino que aún nadie sabe cómo puede salir, más allá de las actuales repercusiones económicas como, por ejemplo, el hecho de que la Bolsa Española haya sufrido el viernes del ‘Brexit’ su mayor caída de la historia dejándose más de un 12%.

 

En Sunderland está la fábrica de Nissan, ahora sin la UE no va a ser tan fácil exportar vehículos a otros países, son cosas en las que no piensa la gente” analiza Barnes, sobre las consecuencias futuras. “Es difícil imaginarse cómo afectará la decisión, me da la sensación de que al margen de cómo vaya la economía a partir de ahora, en el tema de fronteras no va a ser tan drástico como parece”, concluye Chloe. Al igual que políticos, analistas, y ciudadanos, de momento nadie sabe qué destino espera al Reino Unido ni a la Europa post ‘Brexit’.

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