De la Riva pronuncia el pregón de las Águedas en el Centro Castellano y Leonés de Barcelona

El alcalde de Valladolid ha recordado la raigambre de la tradición de celebración de las Águedas en la región, y ha animado a los socios de la entidad “a ser baluarte de las tradiciones de Castilla en tierras catalanas”

El alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, ha pronunciado este sábado por la tarde el pregón de Santa Águeda en el Hogar Centro Castellano y Leonés de Barcelona, invitado por la dirección de esta entidad dentro del programa de actividades organizado para conmemorar la festividad de las Águedas durante este fin de semana.

 

En su intervención, Javier León ha agradecido este honor y ha animado a los componentes del Centro, situado en el populoso distrito de Sant Andreu, “a ser baluarte de las tradiciones de la vieja Castilla en tierras catalanas, unos grandes valores que se transmiten en el seno de las familias que este círculo aglutina”.

 

El alcalde ha recordado la larga tradición de celebración de las Águedas en diferentes puntos de Castilla y León, a cargo de cofradías o grupos de mujeres que nombra alcaldesa o mayordoma, “y que tienen en la colorista villa segoviana de Zamarramala uno de sus principales exponentes. Esta festividad encarna la celebración de la feminidad, del indiscutible papel que la mujer ha desempeñado ancestralmente y desempeña en nuestros días, por su propia condición, y no como una simple oposición a lo masculino”.

 

En sus palabras ha hecho referencia a algunas mujeres muy vinculadas a Valladolid a lo largo de su historia, como doña Eylo Alfonso, esposa del Conde Ansúrez, impulsora de la construcción del Puente Mayor; Teresa Gil, mujer poderosa desde la sombra; Beatriz Bernal, única escritora española autora de una novela de caballerías; o Catalina Canseco, hacendosa dama que tras ser abandonada por su marido, mercader de joyería, se dedicó a los negocios con gran éxito.

 

En la misma nómina figuran la reina Margarita de Austria y su hija Ana Mauricia, que con el tiempo llegaría a ser soberana de Francia al contraer matrimonio con Luis XIII; la espía Rosa Barreda, alias la Rosita, amante del general Kellerman en plena ocupación napoleónica; o doña Marcelina Poncela, madre del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela, que compatibilizó su labor de madre con la dedicación a la pintura.

 

“Estas son solo algunas de mis heroínas. Mis Águedas son un nutrido grupo de mujeres de carne y hueso con nombre y apellidos, con biografías únicas e irrepetibles, nada mediáticas, que por el hecho de esa condición femenina merecen mi mayor respeto y reconocimiento”, señaló el alcalde, al tiempo que recordaba que todas las reinas de Castilla ostentaban el título de “señoras de Valladolid”.