Curro, Talavante y uno que quiere ser torero

Los tres novilleros en hombros abandonan el coso de Zorrilla./ J.A.G.
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Alberto Escudero consigue un rotundo triunfo en la novillada sin picadores que abre la feria. Fue escoltado en su salida a hombros por José Ruiz, sobrino nieto de Curro Romero, y Fernando Plaza, muy influido por Alejandro Talavante.

Primera de Feria. Plaza de Toros de Valladolid. Casi medio aforo. Entrada gratuita para los menores de 25 años.

Novillos de hermanos García Jiménez y Olga Jiménez. Manejables y nobles, excepto el geniudo segundo. Bravo el quinto y con buen fondo primero y cuarto.

 

José Ruiz Muñoz (tabaco y oro). Oreja y oreja tras aviso

Alberto Escudero (rosa palo y oro). Oreja y dos orejas. 

Fernando Plaza (verde hoja y oro). Oreja y oreja.

Entiéndanme. No es que ayer sobre el albero del coso de Zorrilla hiciera el paseíllo el maestro de Camas o Alejandro Talavante, o que solamente uno de la terna aspire a convertirse en matador de toros. No, no es eso. Pero lo cierto es que José Ruiz Muñoz, destiló algunos aromas curristas y Fernando Plaza, por momentos, bien pareciera el propio Talavante, eso sí, en sus comienzos.

 

Ambos toreros se miran en el espejo de Curro y Alejandro por cercanía, en la teoría de los vasos comunicantes aplicada al toreo. Uno, José Ruiz, por ser sobrino-nieto del gran faraón de Camas y el otro, Fernando, por ser hijo de uno de los subalternos de confianza del diestro pacense. Ambos triunfaron con una oreja por coleta y novillo. Pero no menos cierto es que, a la postre, el triunfador de la primera de feria fue el salmantino Alberto Escudero, aunque la terna –al completo- abandonara en volandas la centenaria plaza vallisoletana.

 

Ya lo dejó claro en su primero. Alberto Escudero viene a esto de los toros a quedarse. Aún es novillero sin caballos, pero ya se le aprecian detalles de novillero cuajado, maduro y serio. Como en el complicado segundo, con el que el charro estuvo muy firme y asentado, o como el bravo quinto, con el que Escudero desplegó todo su catálogo de toreo templado, con gusto y empaque.

Lo mejor: los más de 2.000 jóvenes que se dieron cita en los tendidos ante la llamada de Valtauro y Jóvenes Taurinos. También las ganas de los tres novilleros y su competencia en quistes.

 

Lo peor: la mala lidia en el quinto de la tarde, que fue reprochada por un buen sector del público.

Fueron series largas, con mucho mando. Adelantando la muleta, embarcando y alargando la embestida, para ligar con el siguiente. Como mandan los cánones. Muletazos con temple, armoniosos, con despaciosidad y limpieza. Sin enganchones. Se puso en novillero cuando lo necesitó, echándose rodillas en tierra. Los adornos, variados y pulcros. Las faenas, inteligentes en medidas y distancias; los quites, vistoso y las estocadas, efectivas, para cobrar tres orejas. Si hubiera que ponerle un pero, quizá no sometió al quinto tan por debajo como merecía su humillada embestida y así se lo reclamaban desde el burladero de cuadrillas.

 

Alberto Escudero tiene cualidades y hasta una peña que desplazó un autobús desde la vecina capital salmantina. Es cuestión de tiempo, de seguir interpretado ese toreo puro y clásico y de encontrarse con una pizca de fortuna. Lo demás llegará rodado.

 

CAPOTE CURRISTA

 

Se abrió a la verónica José Ruiz Muñoz con un sentido del temple y de la concepción del toreo muy personal, recordando en los remates el aroma de su tío-abuelo. El capote, pequeñito, asido cerca de la esclavina. Pata ‘alante’ para embarcar en las telas al novillo.

 

Buen lote el que sorteó el chiclanero. Su primero careció de fuerzas lo que tuvo de noble, pero el cuarto de la tarde regaló una embestida larga y pastueña, marca de los matilla. Hubo algunas buenas series por el pitón derecho, pero al natural abusó del medio muletazo y no acabó de acoplarse nunca. Quizá la Puerta Grande fue un premio excesivo si se comparan los méritos con el triunfador de la tarde.

 

Y volvió Fernando Plaza al coso que le vio debutar en mayo. Aún muy verde, siempre quiere andar en Talavante. Y las imitaciones tienen un doble filo. Sirven para definir un estilo, pero ya se sabe que las comparaciones son odiosas… Mucho mejor en su primero, un buen novillo, al que recibió por estatuarios con la franela.

 

El astado repitió y Plaza se sintió más cómodo con la muleta en la diestra. Cerró con bernardinas y una estocada algo delantera que sirvió para tumbar al animal. Una oreja. El mismo resultado obtuvo en el que cerró plaza, aunque el trasteo fue mucho menos meritorio y acoplado. No obstante, un trofeo muy generoso sirvió para que el de Aranjuez acompañara a sus compañeros en la triunfal salida a hombros. Todos felices, y mucho público joven e infantil en los tendidos. La sementera de Valtauro y de los Jóvenes Taurinos comienza a germinar.